– La nostalgia de, callar las cosas
– ¡Abandonemos la libertad de prensa, por la prensa en la libertad!
Había hecho una pausa, en esto de teclearle a la máquina y que esta columneja apareciera en alguno de los medios, que mis amigos me permiten publique, difícil que es en estos días y más por la situación que vive nuestro “México lindo y querido”. En ocasiones es importante hacer silencio y observar se convierte en una técnica, pero también en un gran aliado.
Forzar a nuestros oídos a convivir con el silencio, es algo que no resiste el organismo humano. La necesidad de decir las cosas, es uno de los dones que el creador nos dió y luego entonces el silencio se torna ensordecedor, es como torturar el alma misma y obligarnos a estar estáticos, sin dar un paso para tratar de hacer que las cosas cambien en nuestro país. En una parte de “Hombre preso que mira a su hijo”, (poema del escritor Uruguayo Mario Benedetti) nos dice en uno de sus párrafos: “Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho, de no hacer lo que no quiere”.
Así es mi estimado lector, de todo lo que acontece a lo largo de la geografía nacional, es una realidad que no planeamos, que no esperábamos, es más, creo que esto, jamás estaría en el color de nuestros sueños, los hechos son lamentables, gente inocente pierde la vida a diario, mientras nuestros políticos, se disputan lo que ellos creen que es parte de su popularidad, eso no es cierto señores. No se puede ni se debe tratar, de buscar los reflectores con el simple hecho de decir, qué se está combatiendo a la delincuencia organizada y que pronto las cosas tomaran otro rumbo.
El presidente Felipe Calderón hace alarde de su guerra, hasta es exagerado en la perspectiva que tiene del país, tratando de convencer a los mexicanos, de que esta lucha en contra de los cárteles, es un mal necesario, con todo esto, más bien, trata de apoderarse del territorio nacional a como dé lugar, en su afán por conservar que Acción Nacional, continúe en el poder. Ya se reunió y les leyó la cartilla a todos sus delegados federales, para que estén pendientes de lo que ocurra en las entidades del país, para lo que se avecina en la elección rumbo a “Los Pinos” en el 2012. Ya también prepara los expedientes “negros” de los ex gobernadores priístas y de los personajes que en algún momento, puedan representar un obstáculo en sus objetivos, esto según él, es un as que tienen bajo la manga, para terminar su jugada maestra, ojo el ex gobernador tamaulipeco está en la mira, el mensaje de Moreira fué muy claro y el Ing. Egidio Torre ya declaró, que si el gobierno federal tiene en su manos los “expedientes x”, pues que los muestre. Con esto se debe entender, que todo lo relacionado con la administración pasada, está contaminado y que las asechanzas y los demonios de la duda, rondan por Tamaulipas. Lo de Jorge Hank Rhon, es el inicio de lo que se está preparando en contra del grupo Atlacomulco.
Y cambiando de tema, hoy se conmemora un año más de la libertad de prensa en nuestro país, a cada gobernador de los estados le corresponde hacer una especie de acercamiento con los medios, claro que esto siempre ha estado sujeto, al visto bueno de quienes manejan las oficinas de Comunicación Social, en Tamaulipas no es la excepción. Pero hubo un cambio en la agenda del gobernador, que días atrás, para ser más exactos en el homenaje que se le hizo a “La Amalia”, había anunciado que este martes 7 de junio, se reuniría con los medios de comunicación a las 9 de la mañana. Por extraño que parezca, algo pasó y sigue existiendo una lista de privilegiados, esos, los que son amigos, compadres, primos, hermanos, queridos y queridas, los que llevan y traen, en fin, los que alquilan la pluma.
El 7 de junio se instituyó en homenaje primero al mandatario que prohijó el charrísimo sindical y se preservó para rendir pleitesía a los presidentes que lo sucedieron. En su libro Prensa vendida, Rafael Rodríguez Castañeda sintetiza lo que fué esta fecha a lo largo de los sexenios:
Miguel Alemán.- Gracias Señor Presidente.
Adolfo Ruiz Cortines.- A sus órdenes, Señor Presidente.
Adolfo López Mateos.- Cómo usted diga, Señor Presidente.
Gustavo Díaz Ordaz.- Hasta la ignominia, Señor Presidente.
Luis Echeverría.- Estamos con usted, Señor Presidente.
José López Portillo.- Bravo, Señor Presidente.
Miguel de la Madrid.- Nos aguantamos, Señor Presidente.
Carlos Salinas de Gortari.- Nos modernizamos, Señor Presidente.
Hasta el sexenio de Zedillo el Día de la Libertad de Prensa, fué un acto de servilismo al presidente, que se replicaba en los estados con los gobernadores.
El festejo nació a iniciativa del coronel José García Valseca, dueño de la cadena de «los Soles» para protagonizar desde entonces, cada año, un torneo de salomería. El único propósito del encuentro era dar las gracias al jefe del Ejecutivo nacional.
El festejo del 7 de junio se originó de un hecho bochornoso, la convivencia entre editores y gobierno. Eran tiempos en los que la prensa se encontraba totalmente sometida y se hacía de la vista gorda ante los abusos del poder.
Muchas páginas se han escrito acerca del llamado cuarto poder y libros muy completos, comentan a veces hasta con jactancia el término, qué nosotros aún nos negamos a admitir por lo que sí mismo entraña y es precisamente, en el uso de ese término, donde se inicia la distorsión a que el tema alude: ¡Libertad de Prensa, no es prensa en la libertad!
Pero vamos a ir al grano, porque conocemos y hemos vivido y estamos viviendo las consecuencias de la distorsión o deformación de la información y desde luego de sus muchas variaciones, motivos y fines, estos últimos fundamentalmente determinantes en su consecuencia.
Hace mucho tiempo que los periódicos dejaron de estar bajo el control de los periodistas y son totalmente grupos de poder económico, quienes tienen en sus manos la mayor parte de la prensa escrita.
Sólo aquellos medios que por razones de su proceso histórico, han logrado superar los grandes problemas que la edición de un medio periodístico confronta, conservan todavía, el halito vivificador y la escancia del ideal que para muchos periodistas representa esta actividad, pero y es razonable decirlo no totalmente. Es un doloroso proceso de esquilma de contumaces falsarios.
La distorsión o la deformación de lo que acontece y el relato publicado es el pan de cada día, pero no per que le periodista ignore lo que por razones de orden de trabajo, indagó y encontró, si no porque cuando aquello que se escribió en la cuartilla, puede afectar o no responde a los intereses del medio, o bien, con la habilidad literaria o gramatical, cambia su enfoque o pasa al archivo de lo impublicable o simplemente al cesto de basura del jefe de redacción o del director.
Tu libertad de expresión, termina muchas veces en el lugar que tienes destinado para escribir, porque la dirección se reserva el derecho de publicarlo.
Y así las cosas, quienes más interesados están en que se llame cuatro poder a la prensa escrita, son los negociantes que están detrás de los periódicos, puesto que en razón del reconocimiento de esta actividad como poder, le brinda la oportunidad de usarlo o bien como ariete de combate o como trinchera en defensa de sus intereses. Para ellos sí es un cuarto poder, para nosotros, el ideal es que fuera la conciencia de la nación, el ideal que su uso, sirviera a las mejores y más nobles causas, sirviera a la educación de nuestras analfabetas regiones, sirviera de orientación y guía, en la búsqueda de un mejor destino para nuestro “México lindo y querido”, sirviera como termómetro para que el poderoso, limitara sus acciones al derecho mismo, sirviera a la verdad simple y llanamente.
Y antes de cerrar este espacio, una última reflexión me obliga a la catarsis, qué por personal no es menos colectiva: ¡Abandonemos la libertad de prensa, por la prensa en la libertad!
C O M E N T A R I O S:
laurracarana@hotmail-com