Maremágnum/Mario Vargasuárez *Los gallos de corral

Entre los políticos mexicanos es común simbolizar las elecciones con las peleas de gallos, sobre todo, porque se “dan con todo” y si literalmente no corre sangre, si figurativamente los combates son a muerte.
En esto de la pelea de gallos, vale el ejemplo de las campañas política por la silla del poder de EDOMEX, donde Eruviél Ávila, Alejandro Encinas y Luis Felipe Bravo Mena han tenido “agarres donde corre sangre”.
Dice Wiquipedia –el diccionario cibernético- que “…una riña de gallos es un combate entre dos gallos de un mismo género o raza de aves denominada “aves finas de combate”, propiciados por el ser humano para su disfrute.”
La misma fuente de información afirma que el origen de estas peleas está en Asia, pero en China ya se celebraban hace 2500 años y es posible que mil años antes se hicieran en la India; En la Antigua Roma se usaban para adquirir valentía. Posteriormente, esta práctica fue traída a América por los conquistadores españoles.
En algunas entidades del país, como en Tamaulipas la prohibición a las peleas fue categórica hasta que tuvimos un gobernador aficionado a esta no muy bien aceptada diversión, causante de muchos vicios como las apuestas y el alcoholismo.
Manuel “sombrerito Bailador” Cavazos Lerma (1993-1999) autorizó en su administración no solo las peleas de gallos, sino que éstas fueron el marco de las carreras de caballos, puesto que su afición, terminó por imponerlas en territorio tamaulipeco.
Como consecuencia de esa ¿mala? autorización gubernamental, los aficionados encontraron otra forma de hacer negocios y hasta ahí no hay nada de malo, pero empezaron a proliferar los criaderos de gallos de peleas clandestinos.
Hacia 2009 un vecino de la colonia Tamaulipas se quejó de que en la calle de Allende, entre los 10 y 11 Ceros, existe un criadero de gallos de pelea y que al hacer su denuncia, la Lic. Lizet Guerrero de la oficina de Regulación Sanitaria, lo canalizó con Gerardo Moncada, Encargado de Quejas, que al localizarlo, se distinguió por tener una atención de excelente funcionario público.
Gerardo Moncada de Quejas hasta dio al quejoso los números telefónicos de Salubridad y hasta un número de celular 8341117759 comprometiéndose a iniciar los trámites, como la visita de verificación del criadero de gallos en la colonia Tamaulipas y el apercibimiento al propietario para notificarle su derecho de 30 días para mudar su criadero.
Esta vez, el correo electrónico del vecino –pide la omisión de su nombre por razones obvias- afirma que la proliferación de moscas, mosquitos, cucarachas y hasta ratas están invadiendo las viviendas vecinas, gracias al criadero de gallos de peleas.
El vecino molesto afirma que el “Señor de los Gallos” es una persona que no se mete con nadie, pero su solo aspecto no da confianza de decirle que es una molestia la proliferación de animalejos, por si fuera poco el ruido, los cantos de los gallos en la madrugada despiertan no solo a los papás, sino a los niños pequeños de las casas.
La realidad es que según explicó EL FUNCIONARIO QUE NO FUNCIONÓ, el sr Moncada, existen elementos legales para solicitar al gallero que mude su criadero, pero las autoridades sanitarias tienen la palabra.
“El gallero” debe entender que obligatoriamente un negocio de esta naturaleza debe salir de la ciudad, sobre todo desde el punto de vista de la salud pública, espera el vecino que el hijo de un buen político, el Dr. Norberto Treviño García Manzo, mueva los hilos para que esto acabe.
Lo que no acabará será el palenque político porque a cada elección se seguirán dando con todo, nos guste o no, haya o no noslegislación.
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