Estamos a tres días…
Por día el lunes, por fecha el martes.
Al finalizar el mes de junio en el año de la doble celebración cívica del inicio de la Independencia y 100 años después, la Revolución Mexicana, recién iniciaba la última semana del mes y los rayos del sol empezaban a calentar con la fuerza del verano, incitando a los termómetros para superar los 26 grados con los que amanecimos ese fatídico 28.
Seis días faltaban apenas para los comicios electorales locales y elegir a 43 presidentes municipales, 22 diputados –más 14 que van de refilón por eso de la mayoría representativa- y un gobernador.
Los equipos de campaña electoral trabajaban duro porque todos los partidos de la contienda enfilaban hacia el cierre que debían ser espectaculares, como los que no había visto Tamaulipas en los últimos eventos de campaña.
“Alianza Para Todos” fue formada a principios del año por los partidos políticos PRI, el PVEM y el PANAL en torno a un médico victorense de apenas 45 años de edad y que según las encuestas –de las que nadie dudó- estaba en las preferencias del electorado.
La páginas electrónicas de Periódicos en línea como ésta publicaron poco antes del medio día la nota que confirmaba el asesinato de Rodolfo Torre Cantú y del diputado local Enrique Blakmore Smer, más tres de sus escoltas en el kilómetro 9 de la carretera a Soto la Marina, casi en los límites urbanos.
La noticia en la TV nacional fue difundida en la pantalla chica por Joaquín López Dóriga de Televisa, puesto que la magnitud del asesinato adquirió importancia nacional no solo por las implicaciones políticas, sino por los rumores que se centraron en la delincuencia organizada.
Desconcierto, temor, lágrimas, dudas y desesperanza sobre los destinos no de las familias que les tocó perder a los suyos, sino de los que nos quedamos, de los que vivimos en la zozobra de lo que vendrá.
Las especulaciones de quiénes eran los asesinados a balazos por armas de grueso calibre y de manos desconocidas se dieron por doquier, como también de los clandestinos correos electrónicos que difundieron las fotos de los cadáveres y las camionetas abandonadas a la orilla de la carretera.
Las razones de los asesinatos nadie las conoce en realidad, por lo menos una versión oficial jamás se dieron a conocer, ni por las autoridades locales ni por las autoridades federales, la ignorancia es la que hizo especular sobre las causas.
Si fue asesinato del fuero común o tal vez una masacre de la delincuencia organizada o a la mejor un crimen político… nadie dijo, todo mundo especulamos y hubo más tinta plasmada en las páginas nacionales y hasta en la prensa extranjera que en Tamaulipas y no por no “disciplinados” no había, rectifico: No hay más que informar.
Porque el silencio es sordo y mudo, porque en este año nadie sabe absolutamente nada, ni Egidio, el gobernador, que no tiene miedo de enfrentarse a la verdad sobre la muerte de su hermano y que en su honor, ahora gobierna el estado.
Egidio ha respondido “sin pelos en la lengua” sobre la verdad que espera asome en este primer aniversario luctuoso de su hermano, el doctor RODOLFO TORRE CANTU, porque la familia lo merece, porque Tamaulipas lo exige.
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