Desde la Casa de Ladrillo ROJO/Enrique Zolezzi *¡Basta!

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El sábado, pasado el mediodía… corría, como corrió la sangre, la noticia del artero y cobarde asesinato del Presbítero Marco Antonio Durán… las llamadas, múltiples y con un común denominador… la impotencia de la gente, el dolor, la frustración, y el hartazgo de quienes se comunicaban con un servidor… ¡llanto! también, ante la pérdida irreparable del sacerdote católico…

Sí, sacerdote, hombre dedicado y ordenado a celebrar el oficio de la misa y realizar tareas propias del ministerio pastoral… hombre dedicado a generar, propagar, y mantener la fe entre la ciudadanía que integra la comunidad católica en Matamoros… hombre, dedicado a propagar ¡esperanza! entre los fieles católicos…

Hombre dedicado a llevar la “Bienaventuranza”… sí, a los ¡Bienaventurados!, tal y como se titulaba el programa de televisión delPadre Marco… compañero de un servidor en Tele 12…

Un año y cuatro días después, y ya por la tarde… volví a informar a nuestros televidentes de la amarga y triste noticia del fallecimiento… perdón, del asesinato del Padre Marco Durán… las llamadas, durante y después del segmento donde se le rindió tributo… de ¡llanto!, ante tan irreparable pérdida.

Y sirva esta columna para enviar un muy sentido pésame a los familiares del Padre Marco Durán, a sus feligreses, a sus amigos, a sus televidentes, y a la Diócesis de Matamoros… ¿qué pasó?, y posiblemente, algún día lo lleguemos a saber… la información del sábado, parca, las notas del domingo… ¡serias!; “muere en una balacera el Pbro. Marco A. Durán”… los detalles, algún día ¿los sabremos?, porque la “autoridad”, sigue sin la cara presentar.

¡Basta!, sí, ¡basta!, ya que después de haber asesinado a un “hombre al servicio de Dios”… a otro ¡mexicano!, no queda más que decirles… ¡basta! autoridades, y de los tres niveles de gobierno, del municipal, del estatal, y del federal…

Y ¡basta! sociedad… de continuar permitiendo que los tres niveles de autoridad… no puedan terminar con la ¡inseguridad! en que vivimos en Matamoros, en Tamaulipas, y en México… ¡basta! mexicanos., y ¡basta! también, a quienes se dedican a las actividades ilícitas que tienen sumidos a los mexicanos, en el llanto y en el dolor… a todos, ¡basta!

¡Basta!, a quienes quieren encubrir lo que sucede en nuestra sociedad… porque déjeme decirles que… ¡más pronto cae un hablador que un cojo, si señores, si señoras, ¡más pronto! cae un “hablador que un cojo”…

Y para esos que hablan de más… lo sucedido el sábado en Matamoros, y las notas de Nuevo Laredo (de que no vengan los estadounidenses)… los hizo caer, y tanto, que ya hasta se rumora en los “pasillos políticos” de Matamoros, y de Ciudad Victoria… que algo tienen que hacer, porque lo que están haciendo… ¡no está funcionando!

Hoy, nos toca a todos… ¡enfrentar! la ¡ignominia! de lo sucedido el sábado en Matamoros, sí, ¡enfrentar! la “afrenta pública” del asesinato del Padre Marco Antonio Durán… a ¡otros!, como a un servidor, nos toca continuar la iniciado hace ya más de siete años… sí, a continuarescribiendo, lo que “otros” no quieren que se escriba… la ¡verdad! de lo que sucede y acontece en nuestro querido México.

Con más “elegancia”… pero sin perder de vista la ¡realidad!, y se puede, siempre y cuando usted… continúe apoyando a un servidor, porque con su apoyo, aunque a algunos no les guste… este ejercicio ¡continuará!

¿Tendré la elegancia?, y espero que sí, y si no la tengo… ¡hágamelo usted saber!, que para sobrevivir, hoy… bastante tenemos que aprender, pero cuando ganas hay… aprendemos todo lo que se tiene que aprender…

Ayer, acudí a la misa que el Padre Roberto Sifuentes Aranda, Administrador Diocesano, celebró en la Parroquia San Roberto Belarmino, allá en la colonia Emiliano Portes Gil, en memoria del Padre Marco… “el Padre Marco no es sólo una víctima más de esta alzada de odio entre hermanos. Se trata de un hombre elegido para el servicio de Dios, en estas tierras manchadas de sangre”…

¡Descanse en Paz! el Padre Marco Antonio Durán, y donde y de acuerdo a sus creencias… sí, desde allá Padre Marco, no se olvide de Matamoros, y sentado a “la diestra del Señor”, pídale usted, que nos de la entereza para continuar… y así poder terminar esta maldita ¡inseguridad!, y de la cual usted mismo… ¡víctima fue!

Nos vemos el miércoles…

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