Entre nos/Carlos Santamaría Ochoa *Eficiencia a prueba

Los que vivimos en México nos preocupamos porque las autoridades de todos los niveles tengan excelencia y eficiencia en sus acciones; resulta fundamental para todos el saber que la autoridad está trabajando de la manera más positiva posible, con el entendido de que nunca estamos cien por ciento manejando la eficiencia. El factor humano nos refleja algunos aspectos que debemos mejorar para estar considerando una calificación de excelencia.
El gobierno de Tamaulipas ha iniciado una administración, aunque ya hemos de dejar el término, porque siete meses son más que suficientes para pensar que se está haciendo algo bien o mal, para consolidar los inicios de un ambicioso proyecto sexenal que nos ha de ocupar a todos: autoridad y ciudadanía, porque unos sin otros no podemos aspirar a mejorar.
Molesta y lastima ver las declaraciones de algunos servidores públicos federales que insisten en disponer de recursos oficiales para su beneficio personal; el caso más reciente es el del secretario de Educación Alonso Lujambio, quien visitó la entidad con viáticos de la Federación, y con la idea de hacer campaña proselitista rumbo al 2012, aunque los disfrazó con un par de reuniones en la Secretaría de Educación, donde estuvo en sendos eventos para, como dice la gente: “tapar el ojo al macho”. El fraude en toda su extensión, y un puritanismo que ofende, pensando que quizá los mexicanos somos retrasados mentales como para no darnos cuenta que hacen esfuerzos desesperados por mantener un gobierno albiazul en Los Pinos, cuando la verdad sea dicha, están prácticamente haciendo sus maletas para dejar la residencia oficial de nueva cuenta a quien la ostentó por 70 años.
Es el precio de la indolencia, la ineficiencia y el fraude disfrazado, de una guerra sin sentido que ha originado la crisis nacional que vivimos, en la que todos los pequeños comerciantes y los medianos inversionistas están quebrados porque se ha ido la inversión a otros países, y muchos de nuestros connacionales también han huido víctimas de amenazas y otras acciones que chocan con el concepto de tranquilidad y paz que tenemos los individuos.
El caso es que todo mundo hace su esfuerzo, y no es la excepción en el gobierno tamaulipeco. El gobernador Egidio Torre Cantú ha instruido a mucha gente del ramo a establecer estrategias que les permitan promover el turismo, considerando que es una excelente fuente de ingresos para cualquier punto de la geografía mundial. Tampico ha resentido los embates de la inseguridad y espera recuperar un poco de lo mucho perdido, aunque sea temporal, para estos días de asueto en casi todas partes.
No podemos ser pesimistas y afirmar que nada recuperará lo perdido; es casi seguro que algunas cosas se hayan ido para siempre, pero hay un impresionante operativo en las carreteras con la idea de garantizar que puedan venir los paseantes y recorrer este maravilloso estado de la República Mexicana.
Ya vemos promociones que, ojala sean aprovechadas por miles de personas, y también vemos estrategias de promoción. ¿Qué no son las que nos gustan? No se puede dar gusto a todos, pero no hay duda que son eficientes, que tienen una buena intención y que el objetivo es que venga gente y deje su dinero en tierra cueruda, porque esos pesos se necesitan mucho.
Los programas de promoción turística están a prueba, y nadie puede afirmar que sirven o no en tanto no termine la temporada vacacional y veamos los números finales. Es entonces cuando podamos señalar aciertos y yerros. Antes, no se vale.
Deseamos de todo corazón que la zona conurbada del sur tenga miles de paseantes, que la frontera tamalipeca se vuelva a ver atiborrada de turistas que van a hacer sus compras o visitas al “otro lado”, que también batallemos para encontrar reserva en hoteles porque están ocupados.
Queremos que haya filas en los restaurantes, en los centros de diversión… en todas partes, porque sería indicativo de que la industria turística se ha recuperado. Esperemos tener opinión de pitonisos, que buena falta hace a todos.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!