Cuando uno tiene el tiempo necesario para enterarse de lo que acontece cerca de casa o en el mundo, recurre a los medios masivos de comunicación: prensa escrita, radio, televisión e Internet, aunque algunos especialistas consideran que el cine también tiene algo de lo anterior, sin embargo, somos de la idea de que el llamado “séptimo arte” ha quedado rezagado en materia informativa por los adelantos tecnológicos de otros soportes como los electrónicos principalmente, donde incluimos las páginas web y los portales.
Leemos aunque a veces –y hemos de confesarlo- no nos gusta mucho hacerlo porque visualizamos algunas notas –que nunca serán noticia- más contradictorias que nada en el mundo.
Arnulfo Rodríguez, quien cobra como secretario general de la sección XXX del SNTE –Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación- que aparte de ser el más grande sindicato de América Latina es el principal reducto de la mujer que ha colocado la educación oficial de nuestro país en crisis y en un ambiente de corrupción y amenazas, de aspectos que nada tienen de distinto con los criminales más consumados de la historia, – y que, por cierto, también tiene su cheque quincenal como “profe”, de ahí el mote, ahora dice, según la información del fin de semana, que han exigido a las autoridades educativas que pongan a los aviadores a trabajar.
La pregunta obligada: ¿a cuales? ¿a los del SNTE o a los de SET? Porque no podrá negar Arnulfo que en las instalaciones de esa sección abundan los presuntos profesores –permítase el término presunto: porque aunque aparentemente son, nadie los ha visto dar clases o enseñar- que tienen hasta tres o cuatro plazas, que no trabajan más de cuatro o cinco horas, pero que tienen especialidad en lisonjería, en lambisconería, en haraganería y otras disciplinas similares, claro, avalados por la firma del dirigente sindical en turno que les permite tener esos “privilegios”.
No concebimos que haya gente que se jacta de tener 30 o 40 años trabajando en el sector educativo y tenga veinte en el SNTE lucrando con la educación, conociendo de venta de plazas y a veces –lo decimos sin tener nombres, aclaramos- participando en estos ilícitos. Hay de todo en esas oficinas, menos maestros, porque para el funcionamiento de esa sección n se requiere tener tantos “comisionados”, que así se les llama a los haraganes que cobran sin devengar su salario en una escuela o institución del sector educativo.
Llama la atención que cuando la autoridad quiere poner orden, inmediatamente el sindicato entra al quite y protege a quienes tienen sus comisiones. Pero llama más la atención el que Arnulfo pida poner a los aviadores a trabajar. ¿A dónde irá él a dar clases? Porque, insistimos, tiene su placita, ahí como que no quiere la cosa, y obviamente, sigue haciendo una antigüedad que no trabaja, es decir, vive de la ilegalidad administrativa que solapa la organización sindical que regentea la señora Gordillo, experta en trafiques, política sucia y golpes bajos.
Si me permitiera el lector comentar sobe el hecho de que Arnulfo asegura que el grueso de comisionados está en la SET y no en el sindicato, que los que “trabajan” con él tienen justificación oficial y no como los de SET, si como asegura, el grueso de esta gente está en oficinas oficiales y no en el sindicato, solo se nos ocurren tres palabras: “no tiene vergüenza”, y lo externamos con el debido respeto y con la firmeza que nos otorga el ser ciudadanos con pleno goce de nuestra garantía constitucional de derecho a expresarnos.
El colmo es que el individuo que dirige a los mentores se ponga la camiseta de mártir y quiera enlodar al doctor Diódoro Guerra y a la autoridad educativa, cuando todos sabemos que la repartición de plazas –así de claro- no se puede llevar a cabo si no se entrega el botín sindical, es decir, la parte de lugares que se autorizan; los de SET, para los profes que buscan cubrir alguna vacante, y la parte del SNTE, para los holgazanes amigos del profe, que entrarán en una época “sabática”, o sea, estar, cobrar y no trabajar. Todos sabemos que así es, a menos que Arnulfo viva en otro planeta o galaxia.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!