Óptica/Gastón Monge *Somos pobres todos ustedes

Quizás con esta frase algunos funcionarios de los tres niveles de gobierno intenten encubrir una realidad que para la mayoría de los mexicanos es además de vergonzosa, lacerante, ya que muestran la nulidad de los programas sociales y, sobre todo, la incapacidad de los gobiernos por generar nuevas y mejores políticas sociales que no solo eleven el bienestar social de millones de familias en el país, sino que les formen una expectativa de vida a futuro.
Pero desafortunadamente, quienes quieren ver el panorama social mexicano color de rosa, no solo están equivocados, sino que tienden a ser rechazados por ese gran conglomerado que cada vez engrosa más sus filas con los marginados sociales, económicos y culturales, que los mismos gobiernos generan gracias a la enorme corrupción e ineptitud que existe dentro de sus filas.
Así es, la pobreza y la marginación, desde mi punto de vista, tiene mucho que ver con la enorme corrupción que existe al interior de los tres niveles de gobierno.
Este problema frena todo intento porque los presupuestos asignados a la creación de nuevas fuentes empleo, de nuevas políticas de desarrollo social, y de nuevos proyectos de mediano y largo plazo para mejorar la infraestructura social de los menos favorecidos, se aplique de la mejor manera posible.
Nos es fortuito que cada día aparezcan más pobres, pese a que existe dinero suficiente como para paliar las necesidades más apremiantes de vastos sectores de esa parte de la sociedad que no existe a los ojos de esos funcionarios que tienen su futuro mediato asegurado con millones de pesos en los bancos.
Tan solo el presunto fraude multimillonario superior a los 7 mil millones de pesos que se dice, se fraguó durante muchos años en el Issste, y que lo llevó a la quiebra, pudo haberse invertido en nuevas políticas sociales para frenar la pobreza, estimular el campo, y hacer más productivo al país en materia de creación de más fuentes de empleo.
Tan solo en Tamaulipas, desde el sexenio anterior y lo que va del presente, se dijo que serían creados al menos 30 mil nuevos empleos al año, pero además de nunca lograrlo, en los tres últimos años del gobierno de Eugenio Hernández, se retrocedió en esa materia al no crearse ni siquiera la mitad de ellos.
El endeudamiento de la ciudad con más de dos mil 650 millones de pesos, es un argumento más para que el desarrollo siga frenado y no sean creadas más fuentes de trabajo, y es lamentable saber que ello ocurre en uno de los municipios más opulentos del país, en donde se crea el 10% del IVA nacional, y donde se exporta el 42% del total de las exportaciones de México a estados Unidos.
En la actual administración estatal se nos quiere hacer creer que el empleo es boyante, cosa que el dirigente de la CTM en Reynosa Reynaldo Garza no solo desmintió, sino que ofreció como cifra la pérdida de al menos 50 mil empleos en todo el estado en los últimos dos años.
Se trata de empleos de todo tipo y no solo de los afiliados a la CTM, por lo que no es nada descabellada esa afirmación.
En Nuevo Laredo, aunque se menciona que cada día se están creando nuevos empleos, la mentira es lo que aflora en cada comentario de ese tipo, ya que no solo no se crean, y si acaso se recuperan los perdidos, las cifras son engañosas, porque no me explico cómo es que el Imss diga que este año aumentó el empleo, cuando 52 empresas o creadores de empleos, cerraron sus negocios o se fueron de la ciudad, también de acuerdo a cifras del Imss.
Esta situación tan clara ya para todos, hizo reconocer a los tres niveles de gobierno que la pobreza no solo existe, sino que día tras día se acentúa, aunque creo que no basta con reconocerla, sino que se debe hacer algo para estimular la planta laboral, por ser la única manera hasta el momento, de elevar el bienestar social de los mexicanos empobrecidos, y que de acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de Políticas de Desarrollo (Coneval), supera ya los 52 millones de mexicanos, de los que 17 viven en la pobreza extrema, es decir, sin ninguna expectativa de vida, de los que en esta frontera abundan aunque nuestras autoridades no quieran reconocerlo.

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Luego de más de un mes de estar inactivos por no haber sido dignos de confianza para el gobierno federal, por estar sometidos a un proceso de evaluación y de capacitación, los agentes de tránsito retornaron a las calles, y a como los vi, luego de ese gran encierro, salieron más voraces y hambrientos que nunca, porque comenzaron a infraccionar a diestra y siniestra a todo automovilista que se les atravesara y que suponían, andaban ‘mal’.
La idea de sacarlos de circulación fue para que aquellos agentes corruptos y abusivos, que abundan en la corporación, cambiaran su mentalidad y vieran al automovilista no como un negocio de donde sacar dinero, sino como una persona que cometió un error.
Si estos agentes viales regresaron a las calles para hacer más de lo mismo, el intento por mejorar no solo su imagen ante la sociedad, sino su conducta y las posibilidades de que sea en realidad un servidor social y no un voraz ratero, las buenas intenciones de cambio en dicha corporación serán un fracaso, tal y como entreveo que será.
Creo que el gobierno municipal y el estatal tuvieron en sus manos la gran oportunidad de hacer un verdadero cambio en la corporación de tránsito y vialidad, al intentar renovar en su totalidad una corporación podrida desde sus cimientos.
Al igual que una construcción añeja, es más fácil y barato cambiar la totalidad de los agentes que trabajan en la dirección de tránsito de esta ciudad, que intentar transformar su mentalidad torcida, ya que aquí y en cualquier país del mundo un servidor público que es corrupto de origen, nunca cambiará en su mentalidad ni en su forma de actuar, por lo que al sacarlos de nueva cuenta a la calle, significa que robarán aún más, y serán menos complacientes con sus víctimas
Y así será porque tendrán que obtener el dinero que ‘perdieron’ durante tantos días, producto de la mordida, de la extorsión y del robo a los automovilistas.

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Hace unos días me encontré con el perredista Víctor Martell Cisneros, político de la vieja cuña forjado a la brava. Me dio gusto verlo porque para mi gusto, pese a lo que se diga de él y a la forma en que se comportó en sus buenos años de político, siempre aguantó todos los misiles periodísticos que le lanzaba, e incluso me daba las gracias por atacarlos siempre con bases bien fundamentadas.
Pero luego de recordar sus días de combatiente político y ver su deteriorado estado de salud, además de darme gusto por haberlo visto y platicar de manera breve con él, lamenté que haya perdido la vista a consecuencia de una enfermedad, pero lo bueno es que aún sale a la calle para recordar sus viejos tiempos al frente del PRD, partido que le dio la vida y que a la postre le está cobrando la factura.
Platicar con Víctor es recordar y volver a vivir esos tiempos en que hacer política era un arte y en que ser periodista era la labor de un artista. Hoy la política es un vertedero de aguas putrefactas, y el periodismo un oficio sin rumbo, al menos en esta ciudad en donde ser político es agarrar la mayor cantidad de dinero posible, y ser periodista callarse la boca a cambio de unas cuantas monedas.

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Hasta mañana
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