Carlos Peña Palacios/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.- Solo la coincidencia que brinda el transcurso del tiempo; puede documentar acerca del origen de este cementerio enclavado en Rancho Grande, una de los sectores poblacionales de mayor antigüedad de esta región de la frontera.
“La historia de este panteón según nosotros los de aquí, el dueño de este terreno, fue quien lo donó y el mismo fue; el que lo inauguró… ¿Cómo ve usted?- esta bonita la historia verdad” relató un lugareño de ahí; José Ángel Sánchez.
En aquel entonces cuando la ciudad era fértil campo, se construyó este panteón como un lugar de partida del cuerpo; para el alma de los hombres de a caballo y siembra, si es que obedecieron a Dios en todo aquí en la tierra, es en este lugar, donde solo se aceptan los cuerpos de familiares de aquellos primeros hombres de quien Dios decidió cortar la línea de plata que sostiene la vida de todo ser humano.
“Pero, así se hablaba al principio de que se sepultaba; era pura gente de los ejidos, de esta comunidad de los ejidatarios, pues los terrenos de aquel entonces, eran de ellos eran ejidatarios“, continuaba el personaje encontrado en las labores de desmonte de algunas criptas añejas.
Un cementerio alejado de la ciudad y también de la habitual avenida de los camposantos del boulevard Miguel Hidalgo, además de que en este, se encuentran los restos de puros familiares.