Maremágnum/Mario Vargasuárez *Lo justo ¿de la ley?

Los Media –en voz del Gallego Ignacio Ramonet, cuando se refiere a los medios de comunicación masiva- han escrito ya varias notas sobre dos temas que parecieran increíbles de asimilar, pero que son la cruda realidad a poco mas de 100 años de la Revolución Mexicana.
Vil corrupción, traducidos en “errores de la justicia mexicana”, son hechos como los que hemos sido enterados en la última tercia de meses y que se refieren al caso, ya muy sonado, de Hank Ronn, que lo detienen en su casa por un supuesto acopio de armas y en menos de una semana lo sueltan porque sus abogados demuestran que hubo trampa.
Desde luego que las autoridades policiales de la PGR, quedaron mal porque esta vez o no supieron hacer lo de siempre o de plano, las argucias legales les ganaron la partida pero en el plano judicial.
En el vecino estado de Nuevo León, el Poder Judicial dejó libre al rico empresario Ricardo Alfonso Cavazos, quien asesinó a tiros a un bebé hijo del amante de su esposa, todo porque sus abogados justificaron el asesinato porque se “encontraba en “ánimo alterado”
Inicialmente Ricardo Alfonso Cavazos, asesino confeso, fue sentenciado a 30 años de prisión, pero al inconformarse ante una segunda instancia, el nuevo Juez revocó la sentencia y dictó una nueva cuando acepta lo de “ánimo alterado” y le cambia solo a tres años de presión.
Lo anterior desde luego que deja en claro la vulnerabilidad del sistema de justicia mexicano ante la embestida de la posición económica del inculpado y lamentablemente este resultó ser un ejemplo más.
Otra metida de pata del sistema de justicia en México es el caso del “famoso Ponchis”, aquél adolescente asesino de 14 años de edad que confesó con lujo de detalle el haber matado a cuatro personas, además de haber participado en la tortura de otros.
Usted seguro recuerda que este caso “conmocionó” a la sociedad no solo nacional, sino internacional, por la edad del muchachillo y la sangre fría con la que relató sus atrocidades, pero lo sorprendente es que saldrá libre al cumplir 18 años de edad, según lo decretó el Juez que conoció de su situación judicial.
En este caso no podemos suponer de corrupción, porque la “justicia mexicana” así determina la pena cuando considera que este muchacho prácticamente resulta “víctima” de la sociedad… ¿Y sus padres no se suponen son responsables de su educación y por lo tanto corresponsables de estos asesinatos?
Tres años de sentencia por 4 homicidios a sangre fría… Tres años de prisión a un adolescente que confesó haber matado a 4 personas porque estaba aprendiendo a asesinar… Tres años apenas servirán de entrenamiento al “Ponchis” para que la “universidad de la prisión” le enseñe más cosillas.
“El Niño Sicario” hacia el año 2014 saldrá a las calles de México, quizá regrese al estado de Morelos, para ser reconocido por los que queden vivos y en “circulación” y armen nuevas o refuercen bandas delincuenciales y continúen lastimando a la sociedad.
Si duda que el Sistema de Justicia Mexicano adolece de errores gigantes, por lo que es urgente que las Reformas en este renglón se den a la mayor brevedad y en su caso, buscar la forma de prevenir que conductas antisociales como la del “Ponchis” para que sean vigiladas muy de cerca, porque sin duda que las prisiones en el país no cumplen con la readaptación social, por ello mejor cambiaron hasta el nombre cuando el nombre técnico de los CERESOS ahora son Centros de Ejecución de Sanciones… de readaptación, nada.
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