Hemos sido críticos con la actuación de la autoridad en sus tres niveles hasta donde se nos permite y nos garantiza la ley; la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos nos garantiza tener libertad de expresión, aunque no debemos confundir este término y privilegio con el libertinaje con que se manejan algunos medios, ciudadanos, partidos y políticos, es decir, la irresponsable forma de abrir la boca para que salga una impresionante cantidad de incoherencias que insultan, ofenden, lastiman.
Algunos boletines manejan información interesante, y otros no tanto; eso lo debemos reconocer y poner las cosas en su justa dimensión. Las autoridades a veces declaran o quieren hacer acciones que riñen con la legalidad: el operativo denominado “mallas”, consideramos que entra dentro de esa clasificación, y en caso de que el Cabildo de Victoria autorice tal arbitrariedad, estaremos cayendo en un estado de represión como pocas veces hemos vivido.
El municipio de Victoria pretende instrumentar un programa para que se prohíba el uso de mica polarizada en los automóviles, salvando a los que son utilizados para protección, es decir, que suponemos se refiere a vehículos blindados y esos que tienen más charolas que un restaurante: Congreso, Gobierno, UAT y otros más, sin faltar la consabida charola de Prensa.
Entendemos que haya prohibiciones en ese sentido, sin embargo, criticamos que las autoridades no se han dado cuenta que estamos viviendo en pleno año 2011, en el siglo veintiuno y que mucho de lo que estamos padeciendo una clara muestra de ello.
Seguramente nuestros abuelos no tuvieron el problema de nosotros respecto a emisión de gases y demás, y mucho menos, de lo peligroso que se ha convertido el llamado Astro Rey, el sol, para los habitantes del planeta.
Los casos de cáncer en la piel se han multiplicado por la causa de que hemos destrozado la atmósfera y las capas que la componen ahora dejan pasar una serie de rayos terriblemente dañinos para el ser humano. No podemos más que protegernos y para ello, muchos hemos optado por instalar el polarizado en nuestros automóviles.
Nos preguntamos cuál es la diferencia entre circular en un vehículo un ciudadano común y corriente a que lo haga, por ejemplo, el alcalde Miguel González Salum, el encargado de Tránsito Oscar Hinojosa o uno de nuestros diputados. ¿No somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones?
¿Cuál es la diferencia entre permitir que autoridades circulen con automóviles polarizados y prohibir que nosotros lo hagamos?
Se pretende aprobar un operativo que tiene como objetivo allanar la propiedad privada de los victorenses, para que los agentes de tránsito estén calificados y puedan desprender el polarizado de nuestros autos. ¿Así o más ilegal e injusto?
Nos gustaría que el delegado Hinojosa, que el alcalde González o que uno de esos regidores que pretender luchar por causas justas circularan en un automóvil compacto, sin clima y sin mica polarizante a eso de las s o tres de la tarde, para que vean la forma en que se transforma su delicada piel, y que sepan que las quemaduras del sol son muy dañinas para todos, porque el Astro Rey no distingue entre un alcalde o el fuero de un legislador, entre el uniforme de un agente de tránsito o una ama de casa: para él todos somos iguales y nos quemamos por igual.
Si permitimos que se autoricen estas arbitrariedades, no hay duda que estaremos viviendo en un estado de carencia de legalidad y derecho, aunque, a fuerza de ser sinceros, confiamos plenamente en que el gobernador de Tamaulipas se entere de estas medidas y llame a la cordura a aquellos funcionarios de los municipios que pretenden erigirse como salvadores de la protección ciudadana, emitiendo este tipo de ordenamientos, impopulares, imprecisos, ilegales y peligrosos para la salud. Nosotros preguntaríamos al delegado Hinojosa o al alcalde Gonzáles si ellos pagarán los costes de los miles de casos que seguramente se multiplicarán, de cáncer en la piel. ¿Será la solución? No nos engañemos, quitando micas no se va a acabar la inseguridad y sí habrá un grave, muy grave problema de salud pública. Cuidado, no hagamos cosas ilógicas.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!