El día de ayer en la llamada sala de prensa que está ubicada en la planta baja del palacio de gobierno, (por cierto estuvo hasta el tope) ya comenzaron a notarse los problemillas, uno de ellos lo reducido del espacio y la capacidad del aire acondicionado no fue suficiente, ¿sería que éramos muchos, o era por la canícula?, bueno pero esa es otra historia y volvamos al punto. El caso es que el día de ayer se convocó a los medios de comunicación para darnos a conocer, las cifras y los resultados a 100 días del arribo de las distintas fuerzas militares y federales que se enviaron al Estado de Tamaulipas, con el propósito de mitigar los lamentables sucesos, ocurridos desde hace tiempo.
El problema aquí, es que los encargados del Consejo Estatal de Seguridad Pública, el Secretario General de Gobierno, Morelos Canseco Gómez, Bolívar Hernández Garza, titular de la Procuraduría de Justicia en el Estado, Alfredo Lomelí Martínez de Seguridad Pública, Ramón Ochoa Delgado secretario Ejecutivo del Consejo y Cristóbal Rosales Gómez, Coordinador de Análisis de la oficina del gobernador, no estaban en el mismo canal. No se sabe a ciencia cierta de dónde sacaron estas alegres estadísticas, pues según ellos y a cien días de haberse implementado los operativos conjuntos en Tamaulipas, los delitos comunes y de alto impacto, se redujeron hasta en un cincuenta por ciento.
No queremos pensar que a la ciudadanía se le trate de tomar el pelo, con este tipo de barbaridades, pero suponemos que los presentes están muy mal informados y descoordinados a la hora de omitir sus cifras, o de plano intentaron sorprendernos al afirmar que los delitos, los asaltos, por ejemplo, han disminuido notablemente, cuando lo cierto es que se incrementaron de forma alarmante, ya sean domiciliarios, a transeúntes, a establecimientos comerciales ó empresas privadas.
El procurador Bolívar Hernández Garza, por ejemplo, al ser cuestionado sobre la opaca labor que ha tenido esa dependencia, dijo que las cifras que estaba manejando en esos momentos, le habían sido proporcionadas por su oficina de informática este mismo día por la mañana, y se comprometió a que a la brevedad estarían corregidas estas cifras y aceptó que también actualizarían la página que tienen en internet.
En cuanto a la privación ilegal de la libertad, o secuestros, la situación está igual o peor en la mayor parte del estado, sobre todo en el puerto de Tampico, sólo con la diferencia que por razones entendibles, raramente son denunciados ante una autoridad. No se diga de los homicidios dolosos que se cuentan por montones, pero que el mismo gobierno oculta las verdaderas cifras, para no alarmar a la población y no ser objeto de críticas.
Para los del gabinete de seguridad pública los delitos van a la baja, pero no explican la razón por la que se acaba de girar la instrucción de que funcionarios municipales y estatales, extremen medidas precautorias, a algunos dotándolos de vehículos blindados y a otros obligándoseles a utilizar escoltas, además, del por qué miles de familias pudientes, abandonan diariamente sus hogares y buscan refugio en el extranjero.
Y será misa, pero mientras los funcionarios tamaulipecos insisten en que la cifra de los delitos en sus distintas modalidades van a la baja, por el contrario, el Sistema Nacional de Seguridad Pública sitúa al Estado de Tamaulipas, en el número siete de la lista, en una de las zonas más violentas del territorio nacional.
Lo importante sería que cuando los servidores públicos, quieran compartir con la prensa y la ciudadanía el trabajo que están desempeñando, deberían de considerar dos puntos importantes: primero que no nos quieran dar atole con el dedo y segundo que se pongan de acuerdo, para no caer en contradicciones.
Por cierto antes de cerrar este espacio, no quiero dejar pasar lo que en la sala de prensa ocurre: cuando se convoca a los medios, el encargado de ese despacho Guillermo Martínez, utiliza una especie de filtro para quienes quieren participar en la sesión de preguntas, es decir, el personalmente cuestiona a cada uno de los participantes sobre el tema que van a abordar… ¡que rara situación! ¿No lo cree usted mi estimado y fino lector? ¿o será que la prensa se está convirtiendo en el medio oficialista?