Una noticia que me dejó estupefacto fue la que dio a conocer ayer el secretario ejecutivo del
Consejo Estatal de Seguridad Pública, Ramón Ochoa Delgado, quien anunció sin tapujos, que 23
ediles de Tamaulipas serían dotados de camionetas blindadas para su seguridad y tranquilidad, las
que serían entregadas lo más pronto posible.
No comprendo cómo es que esos ediles tengan la desfachatez de andar con un séquito de
guaruras a su servicio día y noche, tener guardias en sus casas, guardaespaldas personales, y ahora
camionetas blindadas cuyo precio, es obvio, no dio a conocer el funcionario estatal, pero se estima
que es de casi el triple del costo del mismo vehículo.
Con ello, los ciudadanos comunes como usted y como yo no preguntamos si en verdad esos 23
ediles deben contar con un vehículo de esas características, porque cada uno de ellos sabía muy
bien a lo que se enfrentaría cuando manifestaron su deseo de ser candidatos y luego alcaldes.
Pero no sé si el edil de Nuevo Laredo vaya a tener dos camionetas blindadas, porque ya cuenta
con una de nivel 7.
Además, ¿cómo es posible que un alcalde se proteja con tantas medidas de seguridad, y deje en
el casi completo desamparo al resto de la sociedad que gobierna? Porque es una realidad total
que el ciudadano común se encuentra en la total indefensión ante la inseguridad y la violencia,
con lo que se viola uno de los preceptos más importantes por los que tomaron el cargo esos
gobernantes, y que es el de brindar protección y seguridad a sus gobernados.
Ofensivo me parece que un edil vaya a las colonias más alejadas del municipio a bordo de una de
esas camionetotas blindadas, acompañado de tres o cuatro vehículos para su seguridad personal,
mientras que el pueblo al que visita, ni siquiera cuenta en sus casas con protecciones que puedan
evitar el robo de sus precarias pertenencias.
Pero bueno, así se las gastan nuestros gobernantes, cuyas palabras no reflejan para nada sus
actos, y en una total contradicción entre el dicho y el hecho, continúan dando muestras de poder
ante un pueblo desgastado de tanta promesa, y vulnerado por tanta inseguridad.
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Luego de casi dos meses de que esta frontera no tenga policías debido a un proceso de
capacitación y de aplicación de diversas pruebas de confianza, 43 policías de algunos municipios
del norte de la entidad, decidieron de muto propio renunciar a dicho proceso sin dar explicación
alguna.
Aunque algunos reprobaron las pruebas de confianza y otros decidieron no continuar con el
proceso en Santa Gertrudis, Chihuahua, el gobierno estatal decidió investigar los motivos por los
que renunciaron.
No dudo que en Nuevo Laredo haya policías de esos que están en proceso de capacitación, que en
realidad le rengan amor a su profesión y que velen por la seguridad de la sociedad aún a riesgo de
su integridad y tal vez de su propia vida.
Hacen falta en esta ciudad tan golpeada por la inseguridad, pero es necesario que se formen en un
sistema integral de carrera policíaca, para que su actuación en las calles sea con base en normas y
reglas, y no por el puro criterio personal y de tan poca calidad que se les enseñó en las academias
Canales, quien pocas veces da declaraciones a los medios en la entidad, debido a su escaso
conocimiento de la problemática estatal.
Pero lo peor que dijo fue la defensa casi personal que hizo del gobierno estatal, cuando se trató el
tema de la tenencia vehicular, esa de la que el gobierno federal se deslindó para endosarla a los
gobiernos estatales.
Resulta que el nobel diputado dijo que es necesario que el gobierno estatal cree un nuevo
impuesto para resarcir ese dinero que bien pudiera ser de 600 millones de pesos anuales que se
nos quita a los automovilistas por el solo hecho de tener un vehículo no muy moderno aunque en
condiciones más o menos estables.
Dijo el legislador que esta necesidad es un imperativo que la sociedad deberá pagar, o lo que es
lo mismo, la tenencia desaparecerá posiblemente el próximo año, pero será creado un impuesto
adicional para que todos los tamaulipecos, y no solo los que tenga un auto con 10 o menos años
de antigüedad, paguemos.
De ser así las cosas, estaríamos mejor cuando estábamos peor, es decir, que el gobierno estatal
se abrogaría el derecho de cobrar otro gravamen a los tamaulipecos que contribuimos con el
Producto Interno Bruto de Tamaulipas (PIB), y ya no solo esos pocos miles de automovilistas que
tienen auto nuevo o seminuevo, que piensan que ya no pagarán la tenencia para el próximo año.
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Hasta mañana