Monreal, Navarra.- El tiempo inclemente hace presencia a la salida, muy temprano, de Sangüesa, donde se tiene oportunidad de platicar con gente de América Latina, nuestro continente tan castigado por la corrupción y la delincuencia. Mexicanos, colombianos, brasileños y de otras naciones coinciden en la tranquilidad con que se vive en España, aunque no es el paraíso que mucha gente piensa.
Elena cuida a una persona de la tercera edad por 900 euros al mes: tiene que gastar alrededor de 200 en transporte y otros tantos en alimentarse, aunque se las ingenia para ahorrar un poco de “pasta” para poder enviar a los suyos hasta Barranquilla, donde suponen que ella esta muy bien: “no es fácil, porque no se gana suficiente; lo que tenemos de ganancia es la tranquilidad para vivir, porque aquí podemos salir a la calle sin temor a perder la vida”, asegura.
Como otros lugares, la cuesta para llegar a Monreal bien vale un “cortado doble con sacarina” para celebrar la llegada, primera en el Camino en la que la lluvia nos acompaña: pertinaz aunque leve, pero de igual manera, moja hasta los huesos.
Bien vale la pena recorrer sus calles y disfrutar, junto a un seco río, el puente medieval que hace evocar aquellas historias de cintas y cuentos, donde los caballeros buscaban a su dama y peleaban, probablemente, sobre el puente para defender su honor.
Sin lugar a dudas se puede considerar como uno de los pueblos más conservados del Camino, más bonitos, más acogedores. En el siglo XII disponía ya de hospitales para peregrinos y hoy levanta orgullosa una iglesia que se muestra en lo más alto, dedicada a San Martín de Tours, y de origen gótico. Es una pena llegar a estos lugares y saber que no abrirá el templo sino hasta dentro de unos días. La falta de vocaciones sacerdotales y los robos de piezas de arte sacro han obligado a la Iglesia a hacer uso de las cerraduras que se imponen a la fe.
El Codex Calixtinus, recientemente robado en la catedral de Santiago de Compostela, consigna a Monreal como el final del Camino Aragonés, aunque para efectos prácticos hay quien supone que concluye en Puente la Reina, donde se une al Camino Francés.
El intenso frío obliga a buscar calorías en alimentos que propician incremento en los niveles de glucosa, los que cuidadosamente se checan para que el ejercicio no resulte contraproducente. Quienes vivimos con diabetes tenemos que aprender a conjugar el alimento, ejercicio y cuidados para tener una buena calidad de vida.
Es cuando recordamos la estrategia que no asoma muy frecuentemente en estos lugares y que nos ofrece los clubes de autoayuda en nuestra tierra, donde el paciente con diabetes es objeto de capacitación por parte de personal que tiene instrucción suficiente como para pensar en que se puede lograr una mejora.
Antes, se pasa por sitos como Rocarorte, donde se asegura que San Francisco de Asís fundó el primer asentamiento de su orden, razón por la que se le conoce como “Sangüesa la vieja”.
En Salinas de Ibargoiti se puede visitar la iglesia de San Miguel, templo gótico del siglo XIV.
Es en estos territorios donde se comienza a conjugar el dominio aragonés y el navarro, donde los pueblos que conforman la España del siglo XXI tenían sus reales, sus territorios y hoy en día suelen buscar su propia identidad, inclusive, a costa de su hispanidad, la que en ocasiones se pone en duda en aras de un regionalismo que suele ser abrumador, aunque incomprensible para quienes no reconocen a un sistema monárquico, pero reciben sus beneficios.
Navarra suele manejarse para los turistas… y para los navarros, como dan testimonio sus letreros en dos lenguas.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!