Descubren en panteón antiguo restos de tumbas de primeros habitantes de N. Laredo

– Algunos tienen fecha de 1882 y estaban dispersos.

Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Trabajadores municipales y restauradores, descubrieron restos de tumbas de los primeros pobladores de esta ciudad cuando limpiaban parte del panteón antiguo; algunos tienen más de 100 años de antigüedad.
El descubrimiento se realizó en el área histórica de dicho lugar, en donde unas 90 tumbas, de unas 700 ubicadas en el primer tramo de ese panteón, permanecen abandonadas desde hace muchos años, según mencionó Héctor Gaucín, administrador de dicho camposanto.
Los restos se encontraban sepultados y dispersos bajo decenas de kilos de tierra, aunque a poca profundidad, pero debido a que los trabajadores recibieron indicaciones de excavar para evitar que el agua de lluvia se estancara, poco a poco fueron descubriendo los restos.
“Había muchas tumbas cubiertas por la tierra, y poco a poco fueron descubriéndose unas piezas muy antiguas”, describió Gaucín, quien administra dicho panteón desde hace más de 15 años, el que cuenta con un total de 17 mil 500 tumbas.
Se trata de algunas obras artesanales de mucha antigüedad, como dos obeliscos en forma de tronco labrados en piedra que no es de la región, una de las cuales se desconoce su origen, pero otra indica que el fallecido nació en España en fecha desconocida, y que murió en esta ciudad el 27 de septiembre de 1882.
Los restos de otra tumba pertenecen a una persona de nombre Antonia Ramos de Ramos, quien falleció el 26 de mayo de 1885.
Abundan restos de tumbas que probablemente fueron destruidas previos a la Revolución Mexicana, ya que algunas inscripciones borrosas ubican como fechas 1905 y 1910.
“Por la forma en que fueron escritas en la piedra, presumo que se trata de españoles que vinieron a Nuevo Laredo a radicar, por el estilo de las palabras, que se inscribieron cuando aquí era una villa”, describió Gaucín.
Existe una tumba muy antigua que aún no es descubierta, debido a que se encuentra sepultada a más de un metro de profundidad, la que de acuerdo a Gaucín, es una bóveda de media luna que descansa sobre una base de tierra compactada.
Una tumba con un obelisco de cantera rosa artísticamente labrada a mano, y sobre cuya base se colocó una enorme cruz del mismo material, pertenece a María del Refugio Sánchez, sepultada en 1892, en cuya tumba se descubrió un cuadrángulo de cantera rosa que estaba cubierto por la tierra, además de una lápida de mármol blanco con los detalles de la fallecida.
En el área, presume Gaucín que puede haber muchos más restos de tumbas destruidas por el tiempo y por el abandono, ya que se trata posiblemente de los primeros habitantes de esta ciudad que fallecieron luego de haberse firmado el Tratado de Guadalupe Hidalgo, en 1948, cuando México perdió la mitad de su territorio, y cuando el río Bravo marcó la frontera con Estados Unidos.
Por su en enorme valor histórico y cultural, el ayuntamiento colabora con El Colegio de la Frontera Norte para hacer una selección de las tumbas y de los restos localizados, y de esa manera indagar más sobre los reales orígenes de esta frontera.