Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA
Victoria, Tamaulipas.- Al celebrarse hoy el Día Internacional de la Mujer Rural en evento celebrado por la Central Nacional Campesina no solo se reconoció a Esperancita Quijano, Cuquita Perales y Aurora Walle como precursoras de la lucha de las mujeres del campo, sino que se dio testimonio de un universo femenino que en la parcela, en el hogar o en cualquier vereda deja su vida entera sin esperar nada a cambio; porque desde pequeñas les enseñaron que las cargas de trabajo se hicieron para ellas; no así el reconocimiento como propietarias de la tierra, ejidatarias, mujeres con derechos a una vida digna y a un futuro mejor.
Doña Ramona Zúñiga Medina ex comisariada del Ejido Guillermo Zúñiga del municipio de Hidalgo; para quien en lo personal los tiempos han cambiado pero falta mucho por hacer y es necesario fijar la mirada de las mujeres del campo que en estos momentos no la tienen fácil:
“La verdad sea dicha las compañeras del campo nunca la han tenido fácil, pues si nos vamos a un plano general hay muchas padeciendo la pobreza extrema y dejando hasta su alma en la parcela porque hay hijos que sacar adelante, eso no solo lo vemos en zonas como el cuarto distrito, sino también en la región de Hidalgo en donde el cultivo de la naranja es lo que nos hace fuertes, cuando los hombres emigran a los Estados Unidos o a otras partes, aquí le entramos nosotras, hay quienes de plano agarran el tractor, agarrar la cuchilla, entrar en negociaciones para la venta, además que hay que andar en las juntas, en las organizaciones sin descuidar tampoco las labores del hogar, esas no perdonan, pues ande uno en donde anden hay marido e hijos que atender.
De acuerdo a los datos estadísticos manejado por la Central Nacional Campesina en Tamaulipas hay en promedio 200 mil mujeres que viven en mil 300 ejidos que existen en la geografía estatal; representando el 14 % de la población femenina en el estado.
El reflejo de la marginación que padece este universo poblacional se refleja no solo en que en las más de mil 300 comunidades rurales, solo hay en promedio 35 comisariadas ejidales; sino en las condiciones de vida que miles están padeciendo, de ello nos da cuenta la Licenciada Guadalupe Perea Almanza, estudiosa del tema e impulsora de proyectos de transformación desde la Comisión de equidad y genero en el ayuntamiento de Victoria.
-Es doloroso comprobar que hoy en día hay mujeres rurales viven en pobreza extrema, sin acceso a los servicios básicos y con enormes cargas de trabajo, son quienes en cotidiano se encargan de suplir la presencia del marido que emigro dejándolas solas a cargo de la parcela y de los hijos, por eso la preocupación es voltear la mirada a esta realidad, aquí en Victoria estamos por firmar un convenio de colaboración con la asociación civil Vive Mujer a.c. a fin de llevarles a las mujeres del campo, apoyos que necesitan para tener mejores condiciones de vida, compartimos el compromiso de género de llevar ante ellas alternativas de solución a los problemas que enfrentan, los cuales van desde carencias alimentarias, de educación, de apoyo a sus proyectos productivos.
Puntualiza que si bien es cierto que se han tenido avances muy marcados en el estado, a nivel federal es necesario recordarle al gobierno la necesidad de políticas públicas encaminadas a potenciar sus capacidades y mejorar su calidad de vida, lo que ya es una exigencia:
-No podemos dejarlas solas, porque son el soporte de sus familias, además de que son parte fundamental en la producción alimentaria, cuando se hacen recorridos por las comunidades ejidales, nos las encontramos dando la lucha a la crisis económica, sembrando lo que no pueden comprar, lo que es un grandioso, sin embargo se deben propiciar las condiciones para impulsarlas como productoras, lo que no es imposible, ya que existe un abanico de posibilidades a través de programas sociales.
Origen de la celebración
De acuerdo a información consultada en 1995, durante la Conferencia de Pekín, un grupo de organizaciones internacionales como la FIPA (Federación Internacional de Productores Agrícolas) y la FCMM (Fundación Cumbre Mundial de la Mujer) decidieron instaurar el 15 de octubre como el Día Internacional de la Mujer Rural.
Esto, ante la necesidad de destacar que ellas son el motor de la economía de los países; aunque a menudo su trabajo en el campo se vea como una simple colaboración al trabajo masculino y un apoyo secundario a la economía doméstica: no como una verdadera aportación.
No obstante, la pobreza en la que se encuentran, la falta de alimentos y de servicios, lleva a las mujeres rurales a hacerse responsables del cultivo, de la cosecha y de la preparación de los alimentos; además de llevar agua potable y leña.
Adicionalmente su función en la subsistencia de la comunidad no se traduce en poder político, posesión de propiedades y desarrollo personal; de ahí que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) las llame las trabajadoras invisibles del mundo.
Es decir, las mujeres rurales no sólo son las últimas en tener acceso a los recursos y a la capacitación sino que además, sus funciones domésticas, laborales, productiva y sociales son poco reconocidas.