ORBE/Ma. Teresa Medina Marroquín *Los partidos “ninis”

Los panistas aún se quejan; los perredistas continúan dándose hasta con la cubeta; ¿y en el PRI?, bien gracias, todos contentos.
Vamos por orden cronológico. Primero fue el Revolucionario Institucional el partido que decidió la forma en que elegirá a sus candidatos: los que pelearán por la Presidencia irán a una consulta a las bases; los que sueñan con ser senadores o diputados federales tendrán que pasar por la prueba esa conocida como “convención de delegados”.
¿Qué significa todo esto? Simple: todos los militantes y simpatizantes del PRI podrán ir a votar para decidir quién será su candidato a presidente, por lo que desde ahora se prevé que será Enrique Peña Nieto el elegido; sí, las encuestas le dan el suficiente “fua” al mexiquense para estar tranquilo a la hora de que se enfrente en las urnas a Manlio Fabio Beltrones.
Por lo que respecta a los candidatos a diputado y senador serán un puñado de militantes, conocidos como delegados, los que decidirán quiénes serán los candidatos. Pero resulta que casi la totalidad de los dichosos delegados tienen que tener el visto bueno del líder priista de cada estado, es decir, terminarán por seguir las órdenes de quien mande en cada entidad, sea gobernador, ex gobernador, o líder estatal formal del partido.
Es decir, la elección será cupular; sí, elegirá el líder estatal del partido lo que considere que mejor convenga a su entidad, pues quién mejor que aquellos para conocer las necesidades políticas. ¿Y saben qué? Todos los priistas andan contentos, nadie ha dado muestras de inconformidad y no creemos que lo vayan a hacer.
Por el lado del PAN existen dos inconformidades a la vista: primero, la decisión del Comité Nacional de reservarse el derecho a designar a más de la mitad de los candidatos a senador y casi el 49.9 por ciento de los elegidos para competir por una curul en la Cámara de Diputados.
La segunda suspicacia que no convence a los aspirantes a la candidatura presidencial es el padrón de militantes que habrá de elegir al “bueno” (o “buena”, según sea el caso). Sí, Santiago Creel Miranda y Josefina Vázquez Mota han declarado públicamente su molestia, pues consideran que con un padrón amañado Ernesto Cordero puede sacar ventaja.
Total, que en el PAN olvidaron la democracia interna que les enseñaron sus padres, es decir, los fundadores de este partido político.
Para terminar, en el PRD las descalificaciones están a la orden del día, todo porque el control del Consejo Político Nacional está en juego. En Tamaulipas, por ejemplo, la jornada dominical electoral fue calificada de “vil marranada”.
El robo de urnas, los conatos de bronca y hasta un atropellado ensuciaron el proceso democrático perredista en nuestra entidad, mientras que en otros cinco estados de plano tuvo que ser suspendida la jornada electoral.
El asunto en el sol azteca es que de la integración del Consejo Nacional depende la elección de su candidato presidencial, el cual, vale la pena recordar, será elegido mediante tres encuestas: Una organizada por el mentado Consejo y dos más por cada uno de los aspirantes.
Total, que los organismos políticos que deben ser los guardianes de la democracia han dejado mucho qué desear. Ninguno, ni PAN ni PRD ni PRI han dado ejemplo de transparencia, civilidad y apertura ciudadana como muchos mexicanos deseamos.
Ahí quedará para después esta utopía: Los ciudadanos no tenemos más derecho que ir a la elección constitucional para elegir entre los candidatos que los partidos decidan.
Simple, los partidos políticos están convertidos en organizaciones “ninis”; ni fomentan la democracia ni la aplican para sí mismos. ¡Qué ironía!
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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