Sucede que en ocasiones no entendemos lo que es nuestra misión como ciudadanos, parte de una comunidad, y no valoramos lo que somos o lo que tenemos, lo que son los demás o para qué estamos en cierta posición: el tener el enorme privilegio de haber podido estudiar en una casa de estudios como la Universidad Autónoma de Tamaulipas es algo de lo que podemos enorgullecernos en todos sentidos, más, cuando vemos noticias de la vinculación social que se presenta a través de ciertos programas.
Cuando iniciaron las tutorías en la UAT, muchos fuimos escépticos porque pensábamos que no servirían de mucho a nuestros alumnos; finalmente, el programa ha mostrado sus bondades: hay muchachos que han fortalecido su afán investigador, académico o social a través del consejo del tutor universitario.
Cierto es que algunos no entendemos bien lo que tenemos que hacer, pero no es ajeno a nadie que imparte cátedra el hecho de querer ayudar: el simple hecho de compartir conocimientos o coordinar los esfuerzos de los estudiantes para que se preparen mejor es significativo, y eso, en la UAT lo vivimos a diario quienes además de ser orgullosamente egresados de ella tenemos un doble privilegio.
Todavía mejor es leer que universitarios ofrecen tutorías a chicos de primaria, estudiantes que inician su vida académica en algún sitio de nuestra geografía, y que tienen un apoyo extra con las tutorías que se llevan hoy a cabo.
Es esta la función social que cumple la UAT y que alcanza a derramar beneficios a los hijos de quienes, con sus impuestos, pagan para que existan universidades públicas y pugnan porque nuestro nivel mejore, porque de ello depende también que sus hijos aspiren a llegar a nuestras aulas y aprendan a utilizar las herramientas que les serán básicas en su quehacer profesional.
¿Que faltan muchos años? Es probable, pero lo cierto es que se les está apoyando con programas emanados de nuestra máxima casa de estudios.
El rector José María Leal Gutiérrez está preocupado porque la crisis mundial afectará significativamente los presupuestos de la UAT, y lejos de que haya más dinero en una época de recesión, habrá menos recursos: está ya proyectando lo que será la Universidad del 2012 para todos: empleados, alumnos y para la sociedad en general. Hacer más con menos es la premisa que ha manejado Leal y que transmite a sus colaboradores y cada uno de los que conformamos la comunidad universitaria.
Compartir con los maestros y alumnos las experiencias cotidianas dentro y fuera de las aulas de clases, participar en las acciones para mejorar el aspecto académico y social, son solamente algunas de las cosas que nos dejan gratos recuerdos y nos motivan a muchos.
Los de los universitarios son privilegios que agradecemos a la vida por tener, porque también significa un enorme compromiso, ya que lo que queremos hacer es fomentar la cultura de la investigación y productividad universitaria en bien de la sociedad.
Todo lo anterior se lleva a cabo porque existe el apoyo del rector Leal Gutiérrez y de los directores de unidades académicas; gracias a que hay gente comprometida con la máxima casa de estudios tamaulipeca es que podemos saber de cuentas positivas hacia la sociedad que, insistimos, es a la que nos debemos.
Todo esto no sería útil si no existieran programas de vinculación social, porque para ello han sido concebidas las universidades públicas.
Es satisfactorio saber que hoy, chicos de nivel primaria, comenzarán a recoger los beneficios de la UAT del siglo veintiuno. Es algo de lo que tenemos que sentirnos orgullosos.
Esperemos que el nuevo gobierno federal privilegie la educación superior con apoyos mayúsculos que mucho se necesitan. La investigación en el seno de la UAT será factor de cambio, y sus frutos los veremos todos, como sucede hoy con el programa de apoyo a alumnos de primaria. Solamente pedimos mucha confianza en la UAT por parte de la sociedad, que no les hemos de fallar, y de eso estamos totalmente seguros.
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Atentamente: Mtro. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!