Maremágnum/Mario Vargas Suárez *El engaño

Nada peor que engañar, sea el tema que me diga, engañar se relaciona al fraude y éste está ligado al timo, al dolo. Si quiere verlo desde el ángulo amoroso con la pareja, con los hijos, con los padres o hermanos.
El engaño también entra en la política y no es privativo de un partido político. Hay engaño hasta en las escuelas con las calificaciones o también en los exámenes, hay engaños entre los amigos.
Podría señalar en este espacio un nuevo engaño sobre las escuelas ‘patito’ que atraen a los padres de familia, pero no, siempre hay incautos que creen en una supuesta autorización de la Secretaría de Educación Pública (SEP) o de la Secretaría de Educación estatal (SET).
Esta vez fue Altamira donde apareció la Universidad de Desarrollo Profesional, que según los padres de familia ofertaron la licenciatura en Educación, con campo de trabajo en preescolar, primaria y secundaria y claro que muchos papás pagando altas colegiaturas enviaron a sus hijos a prepararse para ser maestros.
Todo iba aparentemente bien, hasta que la universidad exigió el pago de titulación y no faltó el ‘vivillo’ que hizo la denuncia de que esa institución no estaba autorizada ni por el gobierno federal o el de Tamaulipas para impartir esa licenciatura.
Padres de familia y los mismos alumnos al grito de ¡fraude!, ¡fraude!, ¡fraude! reclamaron a la autoridad institucional local, quien en su defensa aceptó que a la fecha carecen de “…Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (REVOE), pero que todo es culpa de las autoridades educativas y del sindicato”
Desde el punto de vista jurídico el fraude existe, cuando los comerciantes de la educación engañaron a los ilusionados padres de familia que costearon las altas colegiaturas y las cuotas adyacentes.
El gran problema es que las autoridades educativas, tanto locales como federales, están imposibilitadas a actuar, fuera de ofrecerles asesoría jurídica porque en realidad el marco legal les impide hacer algo.
¿Cómo saber los padres de familia que una escuela –del nivel educativo que me diga- pública o privada, cuenta con las autorizaciones necesarias para ofertar lo que anuncia en su publicidad?
Es sencillo, pregunte usted a las autoridades de la Secretaría de Educación en el estado vía telefónica o por internet antes de inscribir a su hijo y si el tiempo le apremia, hágalo a la mayor brevedad, pero en última instancia si hay que perder, que sea lo menos.
Un funcionario federal, comentaba que estando en la desaparecida Dirección General de Educación Normal que dirigió el Mtro. Napoleón Villanueva Cruz, le tocó recibir a un jovencito de Temixco, Mor., quien preguntaba si la escuela donde había estudiado eral legal y al revisar el catalogo del estado, resultó que ¡no!
Los padres campesinos de este jovencito morelense, pagaron por 4 años mensualidades, inscripciones, laboratorios, rifas para mobiliario y los altos costos de titulación, venido a ver que si les entregaron un papel sin membrete donde hacían constar la terminación de estudios. ¿Mayor fraude?
¿Cuántas escuelas normales, preparatorias, primarias o secundarias tienen Registro y Autorización para trabajar legalmente en Tamaulipas?
Seguramente la SET de Diódoro Guerra Rodríguez podrá establecer fórmulas para que los padres de familia se enteren, sobre todo, de las escuelas legales y así se evite el engaño de que son objeto los padres de familia y la misma juventud.
Por cierto interesante conferencia ayer en el SARTET con motivo del 3° Congreso de padres de familia y 5° de Educación que coordinó el Mtro. Pedro Javier Vargas García, director de la Universidad Pedagógica, campus Victoria.
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