Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *El primer paso a la salud

Sócrates dijo en alguna ocasión “pregúntale al enfermo si está dispuesto a atender las causas de su enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”.

En este sentido, no podemos dejar a un lado la reflexión sobre tan especial frase y pensar en los sistemas de salud que tenemos en México y especialmente en Tamaulipas, donde nos ocupa la preocupación por tener una comunidad más sana, con mejor calidad de vida y que atienda los grandes problemas del siglo veintiuno que han propiciado el incremento de enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes e hipertensión arterial, así como los problemas cardiovasculares que, junto con el cáncer, son las principales causas de muerte.

En este sentido, encontramos que la Secretaría de Salud en la entidad cuenta con diversos programas de medicina preventiva, que finalmente es quizá lo más importante y económico: resulta mejor prevenir que atender una enfermedad que tiene un elevadísimo coste para todos: la autoridad, la familia y el enfermo mismo que sufre las consecuencias de tales acciones.

El descuido es pan de todos los días, porque no entendemos que nos estamos haciendo un daño lento e irreversible: no atender problemas de obesidad y sobrepeso, estrés y sedentarismo –falta de ejercicio- nos está llevando a incrementar el número de enfermos crónicos, que a la fecha son incurables e implican un muy elevado coste para los sistemas sanitarios, especialmente, en la Secretaría de Salud, donde se invierten sumas millonarias para atender a personas con diabetes o hipertensión, porque no tomamos las medidas a tiempo por desconocimiento o apatía, pero con el mismo resultado: enfermos de por vida.

Mantenerse sano es una difícil acción pero se puede lograr si establecemos las medidas adecuadas a tiempo: aprender a comer, no dejar de realizar actividad física y tratar de mejorar muestro estado anímico son la base para encontrar un buen estado físico, que nos permita evitar o aplazar la aparición de estas enfermedades que están matando al mundo entero.

Además, somos de la idea de que, cuando cuidamos estos aspectos primarios, podemos dejar a un lado un sinnúmero de riesgos que están haciendo que el dinero se gaste en padecimientos que podrían ser menos costosos para el Sistema Nacional de Salud.

Es impresionante ver la cantidad de dinero que se destina a diabetes, hipertensión, cáncer, obesidad y sobrepeso, que son la base de las cifras de mortalidad.

¿Qué hacer en ese sentido? Habrá que entender que el más importante templo que poseemos es el cuerpo humano. No se trata de mitificar o pensar en únicamente la “voluntad de Dios”. Quienes somos creyentes entendemos que lo que somos se lo debemos mucho a El, sin embargo, no se vale dejarle toda la responsabilidad. El Creador no nos pone una pizza o un videojuego para todo el día: nos ofrece la posibilidad de encontrar un buen camino, pero la decisión siempre será propia, no de cuestiones divinas. ¡Vaya! Ni siquiera dependen del médico: si nosotros hacemos caso omiso a sus recomendaciones, por muy bueno que éste sea tendremos problemas de salud.

Confucio dijo “Si ya sabes lo que tienes qué hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”.

Así de claro, porque la responsabilidad de atender la salud es personal, con el apoyo de la autoridad que cuenta con una serie de programas que están ahí, en los centros de salud y hospitales públicos, en los consultorios y en cada uno de los miembros de la comunidad que se dedica a la salud.

Lo que habrá que hacer es, como hicieron Adán y Eva en el Paraíso: tomar lo que hay, aprovecharlo y disfrutar del entorno. Así es en la actualidad: hay información, hay recursos, hay material humano, pero si no queremos tomarlo, pasará lo que a Adán: comeremos la manzana equivocada y el precio será muy elevado: dejar el paraíso de una vida saludable, que es el mayor tesoro del que podemos disponer.

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Atentamente: Dr. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!