Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Parquímetros sin criterio

Este miércoles el alcalde de Victoria Miguel González Salum rindió su informe de actividades ante la sociedad y autoridades del cabildo, así como invitados especiales.

Estamos ciertos, aunque no tuvimos oportunidad de asistir ante la ausencia de invitación, que Miguel González ha entregado buenas cuentas a la comunidad de la capital tamaulipeca, y que, como es natural, ha habido algunos aspectos que tienen que mejorarse: los parquímetros son una asignatura pendiente.

Aparte de que son antiestéticos, que han dado al traste con la vista de avenidas como Francisco I. Madero –el 17- y otras más, se han convertido en una auténtica plaga para muchas personas. Nos explicamos.

Cierto es que el ingreso que generan, aunque la mayoría se va para los concesionarios, quienes han hecho su “agosto en Victoria”, sirve para proyectar algunas obras y cubrir importe de necesidades ciudadanas, o al menos, eso pensamos y deseamos.

En ese sentido, nada que decir, pero en tiempos de recesión, de crisis, cuando el gobierno federal en un afán deshumanizado anuncia un incremento nulo al salario mínimo, muchos salimos afectados pero hay quien realmente tiene problemas.

Los profesores de escuelas del centro de la ciudad tienen que pagar su estacionamiento por ir a educar a nuestros hijos. Cierto es que es su trabajo y ganan por él, sin embargo, hay que hacer cuentas: en promedio están 7 horas en la escuela, lo que suma, al coste de 6 pesos por hora, 42 pesitos diarios que, multiplicados por los cinco días de la semana nos dan 210 pesos, y que al mes se convierten en 840 devaluados pesos. Los profesores no tienen un salario estratosférico, y tienen que pagar esta cantidad.

Directores de escuelas han acudido con los regidores de tránsito y con uno que otro funcionario municipal y les han dicho que para que sea mejor, compren el “bono” que cuesta 9 mil pesos por año y se podrán estacionar donde deseen. La respuesta es un tanto irresponsable, sin lugar a dudas, pero bueno, los profesores no han podido solucionar su problema, primero, porque la autoridad municipal ha hecho oídos sordos a sus peticiones y las de muchos que, como usted y como yo, somos ciudadanos que necesitamos verdaderos representantes populares y no regidores que e sienten cómodamente en sesiones de Cabildo para luego cobrar jugosos salarios.

Por otra parte, los profesores podrían tener un buen representante que, lejos de andar en grillas y buscando la senaduría de la República los representara verdaderamente. El profesor Arnulfo, dirigente de la sección XXX se ha convertido en auténtico cero a la izquierda, más ahora que sus baterías y recursos, propios y oficiales están encaminados a su nominación.

Hemos sido enemigos de los parquímetros desde que llegaron con concesionarios que han hecho mucho dinero, porque sentimos que no se vale apretar el cinturón de la clase media y baja únicamente; ¡Bueno!, ni de la clase alta, porque finalmente, el que tiene es porque ha trabajado y mucho.

Nos hubiera gustado que el alcalde Miguel González hubiera regalado para Navidad a los victorenses algún mensaje de esperanza en que vamos a mejorar en ciertos aspectos: educación, salud, seguridad, y que en lo que toca a los parquímetros, podrían haber pensado un poco en los ciudadanos “comunes y corrientes”.

Nos gustaría que ciertas autoridades salieran de la burbuja en que se han encerrado, libre de todo tipo de ruidos, para no escuchar los reclamos ciudadanos, el sentir de la gente y sus necesidades.

En ese sentido, podrían aprovechar la temporada vacacional para solicitar al gobernador Egidio Torre Cantú un curso exprés de sensibilidad ciudadana. El mandatario tamaulipeco ha demostrado que muchas de sus decisiones son producto del consenso popular. ¿Podrán hacerlo las autoridades de la capital tamaulipeca y salir de su encierro?

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