Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Reencuentros

Las distintas circunstancias hacen que los miembros de una familia tengamos que estar lejos unos de otros; la distancia es, a veces, lo que más nos pesa, sobre todo, cuando tenemos la hermosa costumbre de convivir con los seres queridos, comunicarnos, platicar las cosas que suceden, sean positivas o no, y todo lo que implica la convivencia.

También, cada elemento tiene que emprender el vuelo para buscar su futuro y por lo general se buscan los mejores horizontes: las gaviotas nacen en un sitio y vuelan mucho, alto y lejos, en aras de encontrar la manera de establecer su hogar y seguir avanzando. Muchas cosas suceden en la existencia de cada uno de nosotros que hacen que estemos lejos, aunque, como dijo alguna vez Rae, aquel personaje del libro “Ningún lugar está lejos”, si queremos estar con alguien, con solo pensar en ello, lo estamos, sin importar las distancias.

Y buscamos alguna situación especial para volver a encontrarnos, siendo la época decembrina la más tradicional, la mejor, y sobre todo, cuando por lo general coincidimos en días de asueto y otras cosas, como el hecho de tener un poco más de recursos para lograrlo. Los aguinaldos ayudan un poco para poder contar con el recurso que nos permita viajar o hacer el regalo para los nuestros. Es la manera material de mostrar nuestro afecto y gusto por reencontrarnos.

Cierto, hay quienes nunca más estarán con nosotros y en ese sentido, para quienes perdemos a un ser, es difícil llegar al tiempo de los abrazos y buenos deseos, porque sentimos que hemos dejado algo pendiente. Muchos tenemos sentimientos de deuda con los que han partido al último viaje, pero deberíamos sentirnos bien en el sentido de haber entregado calidad durante su existencia, la que seguramente recordaremos con infinito amor.

El reencuentro con los seres implica una serie de preparaciones, desde el sitio y fecha, hasta lo que vamos a consumir, o el tradicional intercambio de obsequios que en forma material nos dicen un poco que estamos ligados sentimentalmente con ellos. Es un tiempo hermoso… pero difícil, por muchas circunstancias.

En lo personal, la nostalgia nos llega fuerte en estos tiempos por diversos motivos, y en este año hay otras circunstancias que nos hacen sentir un poco de pesar, aunque los logros obtenidos en distintas actividades nos animan a seguir. Los que nos aman entienden lo que somos y por qué lo somos, y tratan de encontrarse en sentimientos y afectos. Navidad es un poco y mucho de ello, sin lugar a dudas.

Los padres esperan este tiempo ansiosamente con la esperanza de que todos sus hijos estén cerca y poder decirles al oído lo mucho que les aman, para entregar en una caricia los sentimientos que se han quedado pendientes por semanas, meses o días.

El reencuentro con los nuestros implica esperanza y deseos de convivencia, y aunque surjan algunas diferencias, no podemos dejar a un lado lo que anhelamos estar cerca de ellos: nuestros hijos, nuestros “viejos”, nuestros hermanos y todas esas personas que se han significado a lo largo de nuestra existencia. Es algo especial, aunque sigue siendo nostálgico.

La morriña surge en todo momento, pero tenemos que aprender a vivir en la distancia, procurando llegar al tiempo de Adviento, a la navidad y el año nuevo con alegría y esperanza de poder reunirnos pese a todo lo que hemos vivido, que en ocasiones, marca con tinta indeleble los sufrimientos y penurias.

Debemos aprender a superar estas cosas y vivir, así de sencillo.

Para quien tiene la oportunidad de encontrarse con los suyos, el beneplácito por esas acciones, y el deseo de que sean momentos inolvidables, que se graben en el libro de oro de nuestra existencia, porque serán momentos que nunca se repetirán.

Sería muy bueno también el dedicar unas palabras a quien todo nos ofrece y da, por la oportunidad de este maravilloso reencuentro, porque se dé, porque exista y se guarde en nuestros corazones.

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