Así como hacemos cada 31 de diciembre, es interesante hacer un recuento de lo vivido, bueno y no tanto, cuando llegan fechas que consideramos especiales, en el entendido de que cada día que logramos vivir es una maravillosa oportunidad para agradecer a quien pensamos es el Ser Supremo por lograr acumular riquezas: emocionales, sentimentales y de experiencia, que las materiales y otras similares son producto de una casualidad: llegan y se van igual que como lo logramos obtener.
El poder agradecer por un año más de vida es especial, sin embargo, cada día que nos levantamos, tratamos de hacer lo propio: desde que David era pequeño, y se ha repetido con Daniela y Dafne, hemos iniciado el día con la vista al oriente, cuando el Astro Rey asoma en el alba, iluminando el cielo con tonos que van desde el negro profundo hasta el blanco, en una gama de amarillos y rojo que nos ofrece un espectáculo distinto cada día, y como siempre, hermoso, único e inigualable.
Somos personas agradecidas con al vida. Ahora que nos ha tocado vivir una racha difícil en aspectos materiales, consideramos que la hemos superado con el amor a la vida; vivir, por ejemplo, con diabetes, no es precisamente haberse sacado la lotería o el premio del Sorteo Tec, sin embargo, tenemos la oportunidad de aprender en cada jornada que los niveles de glucosa se alteran por distintas causas y tenemos la obligación y derecho de aprender a controlar nuestras acciones para que no haya repercusiones negativas.
Somos agradecidos con la vida, eso no tiene duda, y a pesar de los tropiezos, damos las gracias al Supremo Ser por poder levantarnos y seguir caminando.
En un día como hoy, tenemos muchas cosas que pensar y agradecer, sin lugar a dudas.
Proyectos, esperanzas, planes… mil cosas han pasado desde hace un año que viajamos al aniversario para ser acompañados por los seres muy queridos; hoy, los proyectos, algunos, se han cristalizado. Otros, sin embargo, están a la espera de un nuevo estímulo, un empuje distinto y una estrategia que nos lleve a alcanzarlos. Podemos hacerlo, y eso no tiene duda. Dios lo sabe.
Agradecer porque estamos vivos, porque hay un México que quiere levantarse, porque somos parte del Tamaulipas del nuevo milenio que busca mejorar en todos aspectos, porque también somos la base de una hermosísima familia, la guía y apoyo de tres maravillosos seres humanos. Porque somos parte de una estructura que procura el que nuestros jóvenes estén mejor preparados para la vida que les depara el destino, y porque les enseñamos a fabricar sus propias herramientas que les lleven al éxito.
Gracias, también, por haber conocido gente y lugares maravillosos durante el año 2011 que concluye en breve; gracias, siempre damos las gracias por las experiencias que hemos logrado acumular como una invaluable riqueza que está lejos del alcance de gente sin escrúpulos. Se han llevado todo lo material, absolutamente todo, pero la parte humana, la parte fundamental que implica vivencias amores, sentimientos y valores, no se puede ir de nosotros mientras haya un halo de vida dentro de este cuerpo que es prestado y que ha servido como instrumento para que mucha gente pueda alcanzar una mejor calidad de vida en distintos aspectos.
Insistimos: somos muy agradecidos con la vida, y si en este momento el Ser Supremo se presentara y nos cuestionara acerca de lo vivido y nos dijera que qué nos gustaría tener más, seguramente le diríamos: “Gracias por todo, no me falta nada, estoy en tus manos cuando me necesites”.
Gracias a la vida por estos momentos, por vivir con esos magníficos seres, por las nuevas experiencias… por estar vivo.
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