Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa*La región naranja

Entre Nos

Por Carlos Santamaría Ochoa

La región naranja

Recordamos aquellos tiempos en que hablar de la zona del municipio de Hidalgo era ligar cualquier concepto con la naranja. Los cítricos de la región tuvieron una relación muy importante con la economía no solamente de la zona sino del estado mismo. Las empacadoras vendían unos frascos de vidrio que contenían conservas de pomelo, toronja, naranja y hasta limón. Una delicia que no cualquier persona podría disfrutar porque prácticamente lo que se envasaba ahí se iba al extranjero.

Ir al Hotel Hacienda de aquel lugar era también disfrutar de los paisajes de las huertas tan especiales que encontrábamos, y en cierta época, ver a los piscadores trabajar, bajar la naranja de los árboles para llevarla a proceso, simplemente era un espectáculo muy interesante, pero más aún, porque significaba progreso, dinero, recursos para la región.

De ahí surgen importantísimos tamaulipecos y uno que otro gran ladrón –recuérdese a Heberto Garza Morales, un vividor que se metió a político para seguir robando descaradamente a cuanta persona se le cruzó en el camino- pero en general, gente buena, gente trabajadora.

Los problemas de la región han existido siempre porque no hay sitio perfecto en el mundo.

Hoy, los dirigentes campesinos lanzan la voz de alerta por la crisis en que se encuentran sumidos los productores: diversas razones han llevado a la región a punto de quiebra y por consecuencia, la gente está alarmada, porque está su futuro en el aire, y no únicamente el de ellos sino el de muchos tamaulipecos que dependen de esta región.

Los dirigentes campesinos han solicitado al gobierno su intervención urgente para salvar a esta región que, de no ser apoyada a tiempo, podría sufrir la suerte de otras en el país que han quedado desiertas ante el éxodo de su gente. Hoy, muchos hombres del municipio de Hidalgo han abandonado sus hogares en busca de tranquilidad y trabajo, en distintas partes del mundo y también en nuestro país, procurando subsistir a como dé lugar. Difícil, sin duda alguna.

La región naranjera tiene tierras fértiles que pueden ser la diferencia entre vivir bien y sobrevivir. Hay el recurso material y humano, pero falta algo, quizá, algún apoyo o empuje para que se pueda satisfacer la demanda de recursos que permitan que Santa Engracia e Hidalgo vuelvan a ser esa región naranjera de excelencia.

Quién no recuerda el paso por la carretera que va a Monterrey y que hemos visto sus miles de árboles frutales de cítricos, principalmente naranja, la fruta por excelencia que es motor de desarrollo para muchos.

¿Qué se debe o puede hacer? Muchas cosas pasan por la mente de todos, sin embargo, será necesario que autoridades gubernamentales federales y estatales, así como municipales, líderes agrarios y gente involucrada en el sector pueda determinar las acciones a seguir para que nuestros paisanos del municipio de Hidalgo no pierdan la fe y las tierras, que la producción no caiga, porque si una región del estado entra en crisis, cualquiera que sea su giro, esta recesión regional impactará en la entidad y todos padeceremos esta problemática, de forma tal que, si no se hace algo en calidad de urgente, podemos después lamentar las consecuencias.

Hidalgo es un municipio con infinidad de recursos, y la producción naranjera es fundamental para s desarrollo, de forma tal que se convierte en prioritario el hecho de pensar qué hacer al respecto.

En el gabinete del ingeniero Egidio Torre Cantú hay gente con experiencia y talento, y seguros estamos que pronto leeremos en la prensa local y nacional que se ha podido conjurar este problema que, hoy, en pleno mes de diciembre, amenaza con acabar con una de las grandes riquezas del estado tan especial que la naturaleza nos ha prodigado y que cuenta con un sinnúmero de recursos, propios para los que vivimos aquí, y mucho más, para compartir con el mundo entero.

Comentarios: [email protected]