Llega el último día del año, y con él, los buenos deseos para el año que inicia dentro de muy poco tiempo. Los seres humanos tendemos a evaluar lo que hemos vivido, y a hacer una lista de lo que pensamos, nos será prioritario para la siguiente etapa, en este caso, el año venidero.
Es tiempo de pensar en las cosas que hemos proyectado y han surgido como aspectos positivos cumplidos, o en temas que debemos reforzar para cristalizar como una agradable realidad. No es fácil, porque muchas veces no depende de uno mismo el hecho de lograr llegar a la meta, sin embargo, es menester tener la idea de hacerlo.
El 31 de diciembre de cada año hacemos planes, desde el inicio de la jornada, hasta las tradicionales uvas, pasando por la cena, convivencia, la hora de agradecer al Ser Supremo y todo lo que cada quien lleva a cabo. Es un día igual que todos, pero lo que le hace ser único es que cierra un calendario más, y es un buen motivo como para pensar en cambios de rutinas y estrategias, en planes nuevos y proyectos que seguramente alcanzaremos con mucha ilusión.
En esta fecha, es propicio tener algunos minutos de agradecimiento, comenzando por el que dirigimos siempre a quien nos debemos: al Ser Supremo, cualquiera que sea la idea que tengamos de EL, y posteriormente, a quienes han estado cerca de nosotros y nos han permitido crecer, aprender y superar los escollos que la vida nos presenta en momentos que se convierten en dificultades aparentemente insalvables, pero que hemos superado con mucha ilusión y carácter, con la fuerza necesaria para seguir andando, pese a las adversidades.
Agradecer a quienes nos han seguido en este foro periodístico es justo, y lo hacemos con verdadero sentido de gratitud: muchas gracias a cada uno de vosotros que nos ha leído en alguna ocasión, y que nos ha permitido que la opinión sobre tópicos distintos sea conocida por un mayor número de personas.
Hay muchos nombres que merecen ser tomados en cuenta por lo que han significado en nuestra existencia durante los últimos doce meses, pero pecaríamos de injustos si omitiéramos nombre alguno; a todos ellos, los que saben que han significado algo importante, el agradecimiento total y de corazón, esperando que en 2012 tengamos oportunidad de seguir aprendiendo de cada uno de ellos, de contar con el apoyo y consejo, con la comprensión y solidaridad de quien confía en lo que estamos haciendo.
No podemos dejar de agradecer el esfuerzo personal que nos ha permitido la vida desarrollar en aras de alcanzar nuestras metas, en el hecho de poder descubrir nuestros talentos y defectos para incrementar los primeros y ponerlos al servicio de los demás, y de pulir los segundos para no cometer los errores que muchas veces tienen un coste muy elevado.
Es momento de agradecer a los que nos han ayudado a crecer en cualquier sentido, inclusive los que gozan haciendo daño a los demás. Agradecer a los que tienen un motivo para pensar en que nosotros podremos caminar más alto y mejorar de la manera que esperamos.
Son los tiempos de hacer un testimonio de gratitud hacia quien ha ayudado a entender muchas de esas cosas que la vida nos tiene guardadas. Tiempos de mejorar en todos sentidos.
Es tiempo también, de agradecer a quien nos permite disfrutar de un nuevo día, porque tenemos la alegría y la tristeza, el optimismo y el pesimismo, por el poder de discernir y de elegir, porque podemos estar contentos o enojados.
Porque en nosotros consiste, y solo en nosotros encontrar los alicientes; ser felices debe ser nuestra meta, y luchar contra quienes se opongan. Para un ceño adusto, una sonrisa; quitar la careta y descubrir la verdadera cara de la gente, enseñar a quien no sepa, que la felicidad es gratis, que no hay tristeza que valga si se es pobre de corazón. Que la pobreza vive mientras no nace el amor. Agradecer por la vida a ti, como te llames, señor, que de cualquier forma, eres el mismo.
Comentarios: [email protected]
Atentamente: Dr. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!