Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Compartir la vida

Raúl Carrillo es un hombre que se ha dedicado a servir a los demás en distintas áreas profesionales; en la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha participado en innumerables áreas y proyectos, de ahí que se le conozca muy bien en el ámbito universitario y dentro del gobierno. Es un hombre positivo en todos aspectos.

Y esta semana, en su programa radiofónico presentó a la doctora Simone Goncálvez, quien se desempeña profesionalmente en el Hospital General de Ciudad Victoria, así como en el Centro de Salud de esta capital y participa en actividades científicas en el Hospital de Alta Especialidad: es una profesionista originaria de Brasil que entrega mucho de lo que sabe en bien de todos nosotros, en este caso, participa en el programa de trasplantes, del que ha dado información que nos llena de satisfacción como seres humanos.

Habla la doctora Goncálvez de las donaciones miultiorgánicas, es decir, cuando alguna persona deja de tener signos vitales y ella o sus familiares lo han decidido, se dispone de algunos órganos para salvar vidas. La cultura de la donación de órganos es incipiente en nuestro país, pero está creciendo.

Decía la doctora de un caso en el que salvaron la vida de varias personas gracias a la donación de un joven de sus órganos: córneas, corazón, riñones, piel, huesos, entre otras partes que se pueden compartir después de la vida.

Los requisitos son cubiertos dentro de las instituciones médicas que verifican la viabilidad del trasplante. Se puede ser donador prácticamente durante toda nuestra existencia, y hasta los 65 años de edad aproximadamente. Decía también que lo que más se comparte son las córneas, aunque no es lo único compartible.

En ese sentido, tenemos la necesidad de hacer el llamado a la ciudadanía para que podamos participar en este programa: la lista de necesidades de órganos es mucho muy grande y se requiere de más donadores cada día, sin embargo, las necesidades son mayores cada día y los órganos escasean.

Jóvenes que sufren accidentes y son diagnosticados con muerte cerebral son los donadores idóneos por la calidad de sus miembros y órganos, de ahí la importancia, en primera instancia, de concientizarnos para hacer la donación, inscribirnos como tales en los programas o instituciones correspondientes, y también –muy importante- dar a conocer a nuestros familiares la voluntad de convertirnos en donadores, ya que en muchos casos cuando el virtual donador fallece, son los deudos los que no aceptan que se lleve a cabo lo anterior, considerando aspectos religiosos, personales o familiares que evitan que otros tengan vida gracias a nosotros.

Es muy importante ser solidarios en esta comunidad: si no nos apoyamos los que estamos aquí, difícilmente podemos encontrar apoyo en otras personas, por lo que necesitamos tener en cuenta que cuando se llegue la hora, y si estamos en condiciones de hacerlo, nada nos cuesta el ser donadores.

Hay bancos de órganos que se manejan en algunas instituciones del país, y en Tamaulipas se tienen las instancias. Hay gente capacitada para el manejo y los trasplantes ya en el quirófano, pero nos está faltando lo más importante: la decisión de los potenciales donantes.

No podemos dejar de pensar, como dijo la doctora Simone Goncálvez, en la necesidad de inscribirnos en este programa de donación, y además, insistimos en señalar que no nos cuesta gran esfuerzo, sino voluntad y deseo de apoyar a los que lo necesitan.

En todas las instituciones del sector salud hay módulos que nos pueden apoyar para darnos la información correspondiente, a fin de convertirnos en donadores, es por eso que hacemos el llamado a cada una de esas personas de buena voluntad, empeñados en apoyar a los demás, para que, en un ejercicio humanitario y solidario, nos podamos convertir en donadores, en bien no de una, sino de muchas personas, a través de las que vamos a seguir viviendo.

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Atentamente: Dr. Carlos David Santamaría Ochoa ¡Ten un buen día!