Inseguridad y crisis cierran 80 negocios; pierden sus empleos 200 personas

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– Comerciantes de bebidas alcohólicas piden tregua al gobierno estatal.

Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La inseguridad y la crisis económica que afecta al ramo de bares y cantinas de esta frontera, tiene al borde de la quiebra a sus propietarios, luego que el año pasado unas 200 personas perdieron sus empleos debido al cierre de unos 80 establecimientos ubicados en diversos puntos de la ciudad, de un total de mil 50 que había.
De ellos, había 90 en el llamado Centro Histórico, pero ambas situaciones obligaron a cerrar en ese sector unos 40 establecimientos.
Este año la amenaza continúa, y de acuerdo a René Molano, presidente de la Asociación de Bares y Cantinas, afiliada a la Cámara de Comercio local, “se cierne entre nosotros un futuro negro”, expresó.
Datos recabados de la Oficina Fiscal del estado, indican que este año solo revalidaron sus licencias o permisos para la venta de bebidas alcohólicas, 970 establecimientos, y aunque no están determinadas las causas del cierre, dijo Molano que los propietarios de los bares que no revalidaron licencias ya no pudieron con los gastos de operación.
“No sabemos cuántos continuarán, porque nos dan enero y febrero para pagar, pero presentamos una propuesta a la Secretaría de Finanzas del Estado, para que nos haga una condonación del 50% de descuento para obtener la licencia, y la otra mitad para que se pague en parcialidades”, expresó.
Una licencia para un bar o una cantina cuesta 23 mil pesos, y una para restaurante o discoteca tiene un costo de 86 mil pesos.
La propuesta la presentarán también en el congreso local los diputados Rosa María Alvarado y Héctor Canales, quienes lo harán saber en la próxima sesión ordinaria del congreso tamaulipeco.
Otra de las razones por las que los bares y cantinas del Centro Histórico están cerrando sus puertas, es por la escasa seguridad que existe tanto para los empleados como para los clientes que acostumbran acudir por las noches a esos lugares.
“No hay seguridad ni tranquilidad que le podamos brindar a nuestros clientes, porque no hay vigilancia en la ciudad”, expresó molesto.
Los bares y cantinas que continúan operando, lo hacen bajo condiciones limitadas de seguridad, y a la mitad de lo acostumbrado en cuanto a horarios y a servicio, y a pesar de que están reduciendo al personal, no pueden pagar las indemnizaciones.
“Desafortunadamente hay mucho desempleo, y de noche ya es muy inseguro caminar por las calles del centro de la ciudad, y si cerramos hay menos fuentes de trabajo. ¿A qué nos dedicamos si cerramos nuestros negocios?”, inquirió.