Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *¿A quien quieren engañar?

Ofende la lectura de información llena de mentiras, de diatribas, de declaraciones triunfalistas fundamentadas en farsas y cosas que todos sabemos que no existen.

Lo anterior nos lleva a reflexión, cuando vemos que el líder de los maestros Arnulfo Rodríguez se ha autodestapado como precandidato del PANAL para contender por la senaduría.

Pero dicen que los refranes son sabios, y sin lugar a dudas, “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”. Lo anterior, en base a que dicen que Arnulfo, el “profe” que no conoce las aulas ni los programas educativos aseguran, es el mejor hombre para buscar el escaño.

Se han olvidado esos personajes que el personaje mencionado no ha procurado la mejora académica ni profesional del magisterio, sino se ha ocupado de tapar las coladeras por donde destila el hedor de una Elba Esther Gordillo que lejos de ser una dirigente magisterial se ha constituido como el más grave tumor maligno del sistema educativo nacional desde hace más de 50 años. Nada hay tan malo como esa presunta dirigencia, y que avala a Arnulfo Rodríguez, mismo que, con la asignación de plazas a quienes no tienen merecimientos –vía ventas, dádivas o prerrogativas- y que hoy por hoy disfrutan de uno o dos trabajos amparados o solapados por el SNTE, y que tienen el cinismo de participar en la llamada Carrera Magisterial, que no es más que una farsa para que creamos que tenemos buenos maestros, a pesar de que nuestros hijos cada vez aprenden menos.

Arnulfo sabe que lo anterior es la voz de la gente que todos los días descalifica a esos holgazanes que hay en cada escuela y que, cada quince días dejan sus obligaciones frente a grupo en aras de ir por los cheques de sus compañeros. Y los alumnos: “que se jodan, total, una clase más, una clase menos, no pasa nada”, aseguran los emisarios del SNTE en cada escuela.

El dirigente gasta tiempo y recursos de sus compañeros maestros en grillas baratas, en festejar su cumpleaños con una comilona del tamaño de un circo, con cargo al SNTE, claro está, y además, con autobuses de profesores acarreados de todo el estado quienes “manifiestan su solidaridad” al viejo dirigente, más viejo que dirigente.

Los que tenemos a nuestros hijos en escuelas oficiales sabemos diariamente que la educación está en crisis: acusamos a los profesores de fabricar resultados de pruebas como ENLACE y presumir de una calidad que no se tiene. No podemos engañarnos los que somos padres cuando vemos que nuestros hijos no reciben la educación que se boletina diariamente. No podemos afirmar que hay buenas cosas cuando tristemente leemos que un dirigente sindical busca solamente una designación a cargo de elección popular.

No san enseñado los vividores del SNTE que las posiciones se negocian y amenazan con otorgar su voto a otro partido si el gobierno en turno no cede a sus caprichos disfrazados de demandas.

Esa, estimado lector, es la verdadera calidad de la educación, donde un profesor no da un minuto más de su tiempo porque no se le retribuye. Los profesores de antaño han muerto y con ellos la vocación magisterial.

Hoy por hoy, la mayoría –hay excepciones- son vividores del presupuesto, que nos engañan con un supuesto nivel en su carrera magisterial, pero que no cumplen con su horario frente a grupo ni sus capacitaciones necesarias.

Pero qué tal, el viejo Arnulfo quiere ser diputado, para cobrar más de 100 mil al mes sin trabajar –a lo que está acostumbrado: a no trabajar- y para estar más cerca de su madre política, quien se ha convertido en la enemiga número uno de la educación no en México, sino en América Latina, y cuyo nombre, solo el escucharlo, da miedo, por lo que significa en el ambiente educativo. Elba Esther es sinónimo de delincuencia educativa, y sus cómplices están en todo el país, disfrazados de secretarios generales, pues.

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