Al empezar a escribir la columna de ayer tuve la idea de titularla ‘Barbaridades’ porque se anunció el destape de los candidatos al Senado de la República de parte de Tamaulipas, que no de los tamaulipecos.
Confieso que la imagen de la Profesora Lupita flores es de una persona formal, recta, a la mejor tiene lo suyo pero al leer el nombre del “sombrerito bailador” a mi mente llegaron las imágenes del candidato y luego del gobernador, bailando –no tipo Moreira – al puro ‘taconeo’ en el estacionamiento del Centro Cívico Gubernamental en Victoria o una plaza cívica de una ciudad o un ejido, lo mismo con una colegiala de secundaria que él mismo escogía, que con una señora de colonia que lo escogía a él.
También mi mente se iluminó de los recuerdos de aquellos presídium muy formales de hombres de traje y corbata y al centro sobresalía el sombrero tejano o vaquero del señor gobernador y que solo se quitaba frente a la bandera o cuando se entonaban los cantos nacionales o himno a Tamaulipas, al que por intentó modificar en esa parte que dice ‘dormita a la margen del río’.
Manuel Cavazos Lerma, desde su candidatura al gobierno de Tamaulipas entabló relaciones con los líderes universitarios de entonces, pero también les hizo comentarios muy adversos a la casa de estudios, al grado que cuentan las malas lenguas que en Nuevo Laredo, le hicieron ‘corralito’ para aclarar posturas y les dijo lo que ellos querían oír… después vino la revancha del ‘sombrerito’.
La influencia política y financiera del centro de la república siempre fue determinante en los gobiernos tricolores, pero si bien Manuel Cavazos designó a su sucesor, fue porque se marcó la voluntad presidencial (Ernesto Zedillo Ponce de León 1994-2000) de respetar las preferencias locales del partido y desde ahí los gobernadores han sido designados con ese procedimiento.
Cierto o mentira al ‘sombrerito bailador’ desde la época de candidato a gobernador se le reconoció el gusto por las jovencitas e incluso se habla hasta la fecha de descendencia.
Manuel Cavazos Lerma, originario de Matamoros, nació el 12 de marzo de 1946, estudio becado en el Tec de Monterrey y también becado hizo una maestría en Inglaterra.
A su regreso de Europa en 1972 –pleno echeverrismo- ingresa al PRI desde donde escaló varios cargos a nivel seccional, distrital, regional y nacional, lo que le permite ser diputado, senador y gobernador por Tamaulipas (1993-1999).
Pese a ser licenciado en Economía y con altos estudios en el área de finanzas, fue una millonada de dólares que Tamaulipas perdió en la necedad gubernamental de construir un Canal Intercostero que presumiblemente redituaría en la economía del estado.
Aficionado a los juegos de azar, es en su administración cuando las carreras de caballos, más que la charrería, y las peleas de gallos, toman un rumbo diferente pues las pistas y los palenques proliferan como mercados rodantes, sobre todo en las áreas rurales de Tamaulipas.
Después de leída la nota periodística sobre la supuesta o real nominación de la candidatura del matamorense al Senado de la República muchos nos preguntamos ¿Cuál es la pretensión de los tomadores de decisiones partidistas?
También no deja de sorprenderme la reflexión que publica el periodista Alejandro Govea Torres, cuando asegura que puede ser una estrategia partidista para abrirle el paso al Profesor Arnulfo Rodríguez y sea él finalmente quien se quede como Senador, en lugar del ‘sombrerito bailador’.
No omito en mi reflexión que de tres senadores, solo dos se cambiarán y a uno de ellos le correspondería ser plurinominal, es decir, ¿La maestra Lupita Flores se iría a buscar los votos y Manuel Cavazos esperaría los resultados? Anotamos y veremos.
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