Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Candidatos ciudadanos

Luego de la más grande muestra de oportunismo electorero mostrada por el Partido Acción Nacional en la ciudad de México, nada nos queda por esperar que tenga congruencia en los comicios de julio próximo.
Isabel Miranda de Wallace es la candidata del PAN al gobierno del D. F., sin experiencia política, sin idea de lo que es la administración pública, sin el menor asomo de congruencia entre su discurso cuando investigó la desaparición y muerte de su hijo con el de los últimos meses, donde se desvivió en elogios para el gobierno de Calderón y lo que hacen, así como lo que dejaron de hacer y que tuvo que ser solucionado por ella misma.
El PAN, falto de figuras honorables y adecuadas, buscó a la señora y la postuló como si fuera envase de papas fritas o un programa de la televisora que idiotiza al país; la señora se prestó al juego y piensa que ganará, argumentando ser candidata ciudadana y, lo más grave, desconocedora total de los postulados de Acción Nacional.
Hay que ver que los partidos buscan gente que gane, no militantes o no imponer su filosofía: ganar por ganar, al precio que sea es la premisa de los institutos políticos, de ahí que hayan perdido toda la credibilidad posible y que la gente considere que no sirven de mucho que digamos.
El rompimiento del PRI con el PANAL ha dado mucho de qué hablar, sin embargo, ambas partes esgrimen argumentos que consideran básicos para haber tomado la decisión que esperamos no afecte el proceso de este año.
En Tamaulipas, se apuesta por la experiencia, y el PRI ha registrado a dos tamaulipecos con una gran currícula, que esperan, logren el triunfo y los escaños del Senado de la República.
Cuando hablamos de candidatos ciudadanos, hay distintos puntos de vista: cierto es que la clase política está muy desprestigiada y una gran mayoría considera que nos han defraudado, y para muestra, los niveles de inseguridad, crisis económica, carestía e inflación que son casi lo mismo y otros problemas severos que, al parecer tendrán su final este año, luego de doce calendarios de zozobra.
Pero de ahí a postular a cualquier persona, dista mucho de tomar la decisión adecuada.
Cierto es, muchos ciudadanos tienen la honorabilidad que requerimos, pero no debemos dejar de pensar en la experiencia o la capacidad para hacer un buen gobierno.
Ejemplos hay muchos de gente que, con toda su buena intención ha llegado a un cargo de elección popular, pero su falta de experiencia los lleva a la derrota en su accionar. No basta ser honesto para gobernar, sino tener conocimientos de lo que realmente necesita la ciudadanía y no únicamente lo que nosotros pensamos que es prioritario.
Pero, ¿qué hacer entonces cuando la clase política nos ha decepcionado y los ciudadanos no tienen la experiencia necesaria?
Claro, muy claro: habrá que exigir a los partidos políticos que los que llegan sean gente con la suficiente preparación que permita garantizar a la ciudadanía una buena gestión. Apretar un poco más y dejar de ser contemplativos en este sentido será importante.
Guadalupe Flores de Suárez y Manuel Cavazos Lerma apuestan por la experiencia para el Senado y coincidimos con el planteamiento que han hecho como base de su estrategia política.
En otros institutos no se ponen aún de acuerdo, ya que el pataleo está a la orden del día, con todo tipo de descalificaciones para sus mismos amigos y compañeros de partido, pero no se puede pensar que sea lo adecuado.
Tenemos que pensar en candidatos que sean útiles a la sociedad, que sean honorables y que nos garanticen una buena gestión, desde el Senado hasta la Presidencia de la República.
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