Maremágnum/Mario Vargas Suárez *Los legisladores

En cada campaña electoral –local o federal- que tengo oportunidad de preguntar a un candidato a diputado ¿Porqué aceptar una candidatura a un cargo tan desprestigiado socialmente?
Confieso que he escuchado largos discursos, pero lamentablemente ninguno que satisfaga esta curiosidad ciudadana, puesto que si bien es cierto reciben salarios, prestaciones y grandes bonos, también es cierto que hasta ahora, no ha habido uno solo –del partido que me diga- que por su actuar legislativo se le reconozca.
La opinión de los electores cada día se refleja en las urnas cuando votan menos y conste que reconozco, los legisladores son una parte medular del sistema jurídico-político nacional, puesto que ellos son quienes aprueban no solo las cuentas que rinde el Ejecutivo, sino los que dicen en qué se debe gastar cada peso del presupuesto federal.
Pese a la importancia que tienen los diputados y senadores, para la gente común, el año laboral comenzó durante los primeros días de enero. No así para los 500 diputados y 128 senadores, quienes regresarán a sus curules hasta febrero próximo. En Tamaulipas retornaron el domingo pasado, es decir el día 15.
En un estudio realizado por una empresa periodística inglesa, ‘The Economist’, afirma que los legisladores mexicanos sólo trabajan 195 días al año, resultando ser los que menos días laborales tienen de todos los congresos de América Latina, pero además son los mejores pagados (después de los brasileños).
La investigación se llevó a cabo a partir del año 2007 y concluyó en el 2011, abarcando varios rublos y en una parte del informe es rudo con nuestros legisladores cuando precisa: “Cada vez que van a votar, lo hacen más para bloquear a los rivales políticos que para aprobar iniciativas de ley que mejoren las condiciones de su país”.
Aunque haya consensos, dice la publicación británica, “el Congreso se las ingenia para estar en desacuerdo”. Por ejemplo, “todos los principales partidos políticos dicen que quieren fusionar las policías, debido al problema del crimen organizado. Sin embargo, cinco años después de la ‘guerra’ contra el narcotráfico, las leyes relevantes siguen sin pasar, están detenidas, no han sido aprobadas”.
Lamentablemente tengo que aceptar que hay mucha razón en las conclusiones de este importante trabajo, donde también se apunta la irresponsabilidad legislativa al tardar14 meses sin nombrar a los tres consejeros electorales que fueron renovados por ley y un mes más, 15, para elegir a un ministro de la Suprema Corte de Justicia.
Sí, la rivalidad existe en toda democracia, explica la influyente publicación inglesa, “en América Latina, (el Congreso mexicano) se destaca como un mal actor”, dice Víctor Lapuente, politógo de la Universidad de Gothenburg, en Suecia, quien participó con The Economist.
Una ‘novedad’ que descubren los ingleses es que ‘…los legisladores mexicanos dependen de los jefes de sus partidos y no de los votantes para su próximo trabajo, por lo que es esencial que mantengan la línea de su partido’.
Esto me hizo recordar el altercado que se presentó entre el Diputado local Aurelio Uvalle Gallardo y el líder magisterial, cuando el legislador se negó a entregar su ‘expediente’ para contender para diputado federal, por no ir en coalición con el PRI.
El 1 de julio de este año es un día decisivo para la vida política de México, porque ese día se renovarán por completo ambas cámaras del Congreso y la Presidencia de la República.
La duda de todo ciudadano politizado o no es ¿Esta ocasión los legisladores federales estarán completos… esta vez regresaran a las calles de las colonias para informar de lo que hicieron o no y las razones de su voto?
La duda ‘cala’ y es honda… lo más seguro es que se refleje en las urnas.
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