Entre Nos
Carlos Santamaría Ochoa
Guerra sucia pre-electoral
Llama poderosamente la atención el tipo de campañas políticas que, disfrazadas de pre campañas estamos padeciendo más de cien millones de mexicanos: no somos tontos y sabemos que están aprovechando para tratar de llevar agua a su molino aunque digan: “mensaje dirigido solamente a militantes de tal o cual partido”. No nos engañan, y eso molesta mucho más.
En el caso de los tres aspirantes del Partido Acción Nacional a la presidencia, estamos cansados de escuchar las descalificaciones de unos contra otros y las posturas castigadoras, como si les debiéramos gratitud por haberse permitido ser nuestros representantes; nada hay más desagradable que ver el gesto prepotente y soberbio de un individuo que no supo ser buen ministro de aspectos económicos y que, con su poca inteligencia nos mostró cuan insensible es, argumentando que podemos vivir con lo que él se gasta en menos de una hora. La mujer, con una falsa sonrisa y postulados gastados, triunfalista y confiada. Finalmente, Creel, el más experimentado pero el más inseguro para hablar, vive criticando y demandando equidad, porque en el fondo sabe que tiene perdida la contienda.
En el PRD se arreglaron y postularon a Andrés Manuel López Obrador pese a las actitudes triunfalistas del señor Ebrard. Andrés Manuel tiene un discurso que a pocos convence, porque es totalmente distinto al que nos hizo enojar a muchos, con el sonsonete de “primero los pobres”, como si la gente de clase media y acomodada no tuviera necesidad de un buen gobierno.
En ese sentido, no podemos clasificar: somos 110 millones de mexicanos y todos necesitamos un gobierno que garantice acciones que a todos convengan, o al menos, a la gran mayoría.
Enrique Peña Nieto se ha limitado a decir poco y esperar los tiempos, seguro que la inseguridad y otros temas serán sus grandes aliados y que obtendrá la victoria que, al día de hoy, se le presenta en todas las encuestas nacionales.
En el ámbito local, los partidos comienzan el estira y afloja: ya tenemos nombres para las senadurías y posibles postulantes, sin embargo, se están agarrando de cualquier cosa para triturar la reputación del partido, del individuo o de lo que se mueva, en aras de ser postulados aunque sea por lástima o por negociación.
Seguramente no han olvidado que la gente tiene memoria y no pretende volver a emitir sufragios a favor de un partido que durante casi doce años nos ha dejado en la peor situación que pudiera vivir México.
Algunos buscan a miembros de un mismo partido para aprovechar el descontento y tratar de derrumbar la tranquilidad existente: buscan romper la paz y sembrar discordia que, esperemos, no lo logren.
Seguramente usted tiene una preferencia política y es muy respetable aunque pudiera no ser compartida; todos sabemos por quien votaremos y nuestro sufragio es secreto y valedero, por lo que resulta altamente importante que los que deciden las candidaturas busquen gente que pueda ofrecer un buen gobierno.
No queremos figurines, no queremos gente “famosa” o “carismática”: necesitamos políticos de tiempo completo, de esos que saben comprometerse a trabajar aunque no sean los más populares.
No nos dejemos llevar por rumores y comentarios malsanos, tratemos de reflexionar sobre lo que necesitamos y nos conviene, porque para eso son las elecciones: para elegir a los que según nosotros son los mejores hombres o mujeres, pero que nos representarán en forma adecuada en el Senado, en la Cámara de Diputados y en la Presidencia de la República.
Para eso se gesta todo un movimiento a través de las autoridades electorales, para que usted y yo tengamos la confianza de salir a votar por quien preferimos, y para que se respete lo que hemos decidido.
Es hora de decir NO a las campañas de desprestigio basadas en rumores y aspectos banales; no importa si bailan o no, si usan sombrero o no, que eso no impacta en la forma de hacer política. Queremos políticos, no títeres ni bufones.
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