Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Errores de ¿quién?

No compartimos, en definitiva, la opinión de funcionarios del Registro Civil en el caso de las muchas irregularidades en las actas de nacimiento, en datos de nombres de padres y abuelos, e inclusive, en algunos casos, de apellidos de los menores.
Resulta fácil culpar a los demás y no es correcto, o al menos, no desde nuestra óptica.
Dice María del Rosario Alba Rangel, encargada del Registro Civil en Altamira que la culpa es de los padres que no se fijan bien en los datos, y solicita poner atención, más cuando se acerca la fecha de las preinscripciones, por lo que los errores resultan muy costosos en todos sentidos, sin embargo, no compartimos la idea de que la culpa es de los padres.
Entendamos: los sistemas oficiales nos han permitido tener un acceso casi inmediato a las actas de nacimiento mediante las máquinas que hay en algunos municipios: buscas nombre, fecha, pagas y sale el documento, sin embargo, hemos de recordar que la mayoría de nosotros y nuestros hijos fueron registrados en una oficialía,, donde nos tomaron los datos correspondientes y nos dieron un original de ese registro, en el que SI ESTAN CORRECTOS LOS DATOS, por lo que se desecha la opinión de la funcionaria de que es culpa de los padres.
No se vale justificar la ineficiencia culpando a los demás, pues, porque los padres de aquellos pequeños que llevamos al registro, nunca tuvimos acceso a la computadora donde se capturaron los datos.
Consideramos que el error proviene de irresponsables e ineficientes trabajadores de esa dependencia, a quienes se encargó la captura de los datos y lo hicieron como suelen trabajar: con la computadora prendida con una ventana en el Facebook, otra en el Messenger, otra más en Hotmail y claro, la de la captura de datos, lo que se puede constatar a toda hora en estas oficinas.
Dice Alba Rangel que el 50 por ciento de las actas presentan errores: ahora resulta que el 50 por ciento de los padres en el estado somos tontos, distraídos o irresponsables. Nada hay más incongruente que una funcionaria de bajo nivel culpe a los padres por los errores de burócratas distraídos que, en muchas ocasiones, no tienen la instrucción académica necesaria para ejercer su función, pero que están ahí, cobrando por no hacer nada, y cuando lo hacen, resulta equivocado.
Según la nota publicada este día, dice la funcionaria textualmente: “los errores por lo general son causados por distracción de los padres al momento de registrar a sus hijos, las actas presentan otros apellidos, los documentos están alterados o inclusive sus nombres no existen en los libros de registro”. Ahora resulta que los años anteriores nuestros hijos tuvieron actas con datos adecuados que no están en los libros, y nos culpan a los padres.
Ese tipo de funcionarios debieran ser causa de baja por ineficiencia, y en ese sentido, esperamos que los encargados del Registro Civil en la entidad puedan garantizar la capacidad de quienes capturan actas de años anteriores al sistema digitalizado, a fin de contar con una base fidedigna, que no presente los miles de errores en datos que también se han detectado en Victoria, Reynosa, Matamoros y en general, en todo el estado.
No podemos culpar a los ciudadanos, no somos nosotros los que llenamos las formas, y nosotros presentamos documentos oficiales para que conste lo que estamos presentando: datos, nombres y demás: si los copian mal, no es culpa del ciudadano pero sí responsabilidad oficial.
Pugnamos por servicios de calidad en todos sentidos, pedimos al Registro Civil adoptar su papel con responsabilidad, y lejos de culpar a quien no tiene culpa, les solicitamos que remedien este grave caso. Hay que imaginar si en lugar de “Ramírez” han capturado “Sánchez”: el ciudadano es otro, y las responsabilidades civiles también cambian.
Calidad ha pedido el gobernador Egidio Torre Cantú a todos, y el Registro Civil debe hacerse parte de esta exigencia del mandatario, que nos ofrece un gobierno de calidad: ahí, todo trabajador es gradualmente responsable, pues.
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