-Su visita es ya irrelevante ante el escándalo
Hugo Reyna/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.-Heridos en lo más profundo de sus corazones al ser exhibidos a nivel nacional tres de los suyos, glorias del pasado y emblemas del sistema político tamaulipeco, desprovistos de su aurea divida, pero aún así piezas fundamentales en ese engranaje que les ha permitido gobernar Tamaulipas hasta donde la memoria del más viejo de los tamaulipecos alcance. Enrique Peña Nieto, pre-candidato del PRI a la presidencia más que a cumplir una gira de proselitismo, viene en plan de motivador y reanimar a los priístas hoy huérfanos de liderazgo y desamparados de la dirigencia nacional que apenas y se ocupó de ellos entre líneas de un comunicado.
El golpe recibido esta semana ha sido devastador y aun en el mar de aclaraciones, comunicados difundidos filtrados a reporteros y columnistas “amigos”, así como las llamadas telefónicas “pidiendo favores” para matizar la información, el daño es irreversibles y calculado.
Pues por encima de toda la controversia generada, al menos hay un hecho que es irrefutable y verídico: La PGR ha confirmado que sí hay una averiguación que involucra a Manuel Cavazos Lerma, Tomas Yarrington Rubalcaba y Eugenio Hernández Flores, en uno de los cuatro párrafos de un escueto comunicado la dependencia solamente removió la lanza clavada ayer.
Aun así, Lucino Cervantes Duran, presidente del PRI en Tamaulipas no pierde el entusiasmo y en una actitud de optimismo imposible de creerle, invita desde la página electrónica de su partido a que “todos asistamos con Peña Nieto mañana en el Polyforum a las 11 de la mañana”.
Tal alegría del dirigente estatal del PRI contrasta con el nerviosismo de su partido a nivel nacional que no acierta a cómo responder a la ofensiva lanzada en su contra y que solamente se limita a invocar “trasfondos políticos”.
La visita de Enrique Peña Nieto será irrelevante, cuando el escándalo se ha depositado con su manto oscuro sobre varias figuras prominentes del PRI en Tamaulipas y en donde las miradas se entrecruzan con temor y fundada preocupación.