Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Peña Nieto en Tamaulipas

Finalmente, Tamaulipas tiene la visita del presidenciable Enrique Peña Nieto, a quien se han cansado de criticar por su copete, porque olvidó algunos autores, pero que no se han puesto a pensar en que podría ser una buena opción para dirigir los destinos del país.

Llama la atención, por ejemplo, que el difícilmente inteligente de Ernesto Cordero, lejos de ser criticado por nombrar “Vicente” a Felipe Calderón y no ser tan criticado, diga que está listo para vencer a Peña Nieto. Ha olvidado en primera instancia que es un precandidato con muy bajo perfil popular, que ni sus mismos correligionarios lo quieren, y además, que habrá otros contrincantes en los comicios de julio próximo y no únicamente el priísta al que las encuestas, al día de hoy, perfilan como el siguiente inquilino de Los Pinos.

Enrique Peña Nieto estará entregando algún discurso a los priístas tamaulipecos y habrá muchos comentarios al respecto que, seguramente, en unas horas tendremos oportunidad de reflexionar y comentar; en tanto, hay que esperar a ver qué sucede en el evento principal que tendrá verificativo en esta ciudad capital.

Peña Nieto no ha contestado la batería de ataques que desde la casa de campaña de Cordero han surgido, y tampoco los de Creel; en ese sentido, Josefina ha sido más prudente y se ha concretado a externar sus propuestas. No ha caído en la provocación de los suyos ni en la de otros o en el afán de algunos periodistas por “amarrar navajas” para encontrar una nota sensacionalista.

Pero la visita de Peña Nieto ha sido preparada por los miembros de su comité de campaña y por el Comité Directivo Estatal del PRI que encabeza Lucino Cervantes Durán. En ese tenor, estarán seguramente presentes los cuadros directivos estatales y municipales, así como los sectoriales que, finalmente, son los que dan la fuerza al partido que ha gobernado Tamaulipas con buenos resultados, pese a la sucia, muy sucia guerra que ha surgido desde las trincheras del gobierno federal en aras de ensuciar a una entidad que ha crecido mucho en los últimos años.

No podemos decir que todo ha sido perfecto o que no haya habido casos de corrupción, porque mentiríamos y quien nos hace favor de leernos sabría que mentimos. No, no se trata de eso, pero no es tal la situación como para investigar tres sexenios anteriores.

Ahora resulta que se acordaron que desde que Cavazos Lerma inició su gestión hay situaciones sospechosas. ¿Así o más lenta la PGR? ¿El gobierno federal no tenía entonces elementos para hacer sus observaciones?

En todo caso, la responsabilidad es de los diputados que han pasado por San Lázaro y dejaron pasar tantos años sin exigir cuentas, o de quienes han estado en el Congreso tamaulipeco por dieciocho años y ninguno tuvo el valor de levantar la mano.

Preguntamos qué diría el gobierno de Calderón ante las muestras documentadas de la irresponsable corrupción de Cabeza de Vaca en Reynosa, por ejemplo, y que ha sido cobijado por la administración federal en forma por demás sospechosa, y con datos duros en la mano, es decir, pruebas de sus difíciles gestiones, reñidas totalmente con la honestidad y la legalidad.

La impunidad como diputado, y luego como funcionario calderonista han permitido que Cabeza de Vaca pasee impunemente por la entidad sin empacho ni sonrojo mínimo, a pesar de los muchos, pero muchos millones que se llevó y que pertenecieron al pueblo de Reynosa. Cierto, otros alcaldes también han sido señalados por malos manejos, pero no hay denuncias efectivas como sucedió con Cabeza de Vaca. Sería muy saludable, sinceramente, que las autoridades federales aplicaran el mismo rasero para manejar la justicia que todos los mexicanos reclamamos, y nos entreguen una patria libre de corrupción.

Pero, ante tales ejemplos, ¿Votaríamos por Cordero, por Creel –el de los casinos- o por Chepina? ¡Claro que no!, y nadie en su sano juicio lo haría.

Peña Nieto viene a ser escuchado por los priístas de Tamaulipas, ya veremos que dice y lo comentaremos.

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