
– Pagan de 200 a 600 dólares por cruce.
Gastón Monge/EnLíneaDIRECTA
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Aunque Francisco, Julio y Jesús tienen 17 años de edad, al llegar a esta frontera no se conocían, pero cruzaron el río Bravo apoyados por pateros que les cobraron entre 250 y 600 dólares para trasladarlos solo hasta Laredo, Texas, en donde los dejaron a su suerte en grupos de hasta 15, la mayoría adultos.
Ninguno caminó muy lejos, porque agentes de la Patrulla Fronteriza de inmediato los detectó a pocos metros de la orilla del río, y los detuvo para su deportación.
Fue así como se conocieron, frustrados por un viaje que no llegó a su final en Laredo, Houston y Dallas, en Texas.
Francisco es de una comunidad marginada de Papantla, en Veracruz, de donde salió en busca de un familiar que vive en Laredo, Texas.
Para ello pagó a unos pateros 200 dólares por el cruce, y otros 400 que pagaría una vez que llegara a su destino, pero la mala suerte, como dice, hizo que fuera detenido junto con otros 7 mexicanos que tampoco llegaron a sus destinos.
“Llegué bien a Nuevo Laredo y se me hizo fácil cruzar porque sé nadar muy bien, pero ni modo, no se pudo, lo intentaré en otra ocasión porque vale la pena llegar para tener un mejor nivel de vida”, razona.
No temen morir en el intento
El caso de julio no es diferente. Hace dos meses que salió de Chiapas rumbo a esta frontera, pero como necesitaba dinero se puso a vender periódicos hasta que juntó 500 dólares, dinero que pagaría a unos pateros que contactó para que lo cruzaran, lo que hizo hace un par de semanas.
Al lado de otros 14 adultos cruzó el río Bravo con destino a Houston en donde se encuentra un familiar suyo, pero fue detenido en el intento por agentes fronterizos, cuando caminaba por el monte, cerca de una carretera.
“Cuando llegué a Laredo, el patero nos llevó a un lugar (casa) en donde estuvimos un buen tiempo, y de allí fueron repartiendo a la gente a diferentes lugares. Yo caminé con el grupo por el monte, cuando de pronto nos salieron los agentes y nos ordenaron que nos detuviéramos, y así me deportaron porque soy menor de edad”, explica.
Julio dice que cruzará de nueva cuenta aunque en ello arriesgue su vida, porque para él es tener una mejor opción de vida y otra forma para superarse, ya que piensa estudiar y trabajar, algo que en Papantla no pudo hacer por la falta de dinero.
Jesús tiene la misma edad, pero se ve más inquieto. Es de Acapulco, de donde salió la semana pasada con rumbo a Dallas, en donde un hermano lo esperaría, pero fue detenido a los pocos metros de haber salido del río Bravo.
“En Acapulco no alcanza ya el dinero porque hay mucha delincuencia, por lo que decidí cruzar la frontera para reunirme con un hermano en Dallas”, explica.
Pagó a unos pateros poco más de 200 dólares para cruzar el río, y luego de cruzar lo dejaron a su suerte, por lo que caminó dos días y dos noches por el desierto, hasta que la sed agotó al grupo con el que iba, y se acercó a una carretera para buscar agua para beber, y fue así como agentes de la Patrulla Fronteriza los detectaron y detuvieron.
“No me dio miedo, pero lo voy a intentar de nuevo”, dice decidido.
Aumentan deportaciones
De acuerdo a cifras del sistema DIF en esta ciudad, en este año suman 200 menores que han sido deportados de diferentes lugares de Estados Unidos, cantidad mayor a la de enero y febrero del año pasado, que registró 183 deportaciones.
Adalia de León García, titular del Centro de Atención a Menores Fronterizos (Camef), mencionó que cada mes son atendidos en ese lugar entre 90 y 110 menores detenidos y expulsados del vecino país.
A diferencia de los menores que son detenidos apenas cruzan la frontera, “otros fueron detenidos por alguna infracción de tránsito, al ser indocumentados, pero lo importante es que al ser deportados se desintegran muchas familias”, expresó
Crisis económica ‘frenó’ el cruce de menores a EU
En el año 2008, cuando la crisis económica mundial afectó a Estados Unidos, la cantidad de menores deportados fue la más alta de los últimos cinco años, al haberse registrado mil 733 casos, mientras que en el 2009 la cantidad bajó a mil 418, para ubicarse en mil 42 en el año 2010, de acuerdo a cifras del Sistema DIF.
Durante los meses de enero y febrero de esos años también muestran una importante baja en la cantidad de menores deportados, con 348 casos en el 2008, 267 en el 2009, 175 en el 2010 y 183 durante esos meses del año pasado.
La mayoría de los menores deportados cruzó el río por Nuevo Laredo, y sus lugares de origen son los mismos de hace cinco años, aunque actualmente son más los que provienen de Zacatecas, Guerrero y Veracruz, ya que siempre eran de San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato.


