Todos la conocemos pero, irónicamente, le “ponemos las cruces” en todos sentidos: deseamos, por una parte, nunca toparnos con la necesidad de sus servicios, y por la otra, cuando llegan algunos miembros de ese “ejército” de voluntarios y voluntarias a solicitar la cooperación, fingimos como que no hemos visto nada, o de plano, con la característica frase: “ya cooperé”. Es la realidad de al Cruz Roja Mexicana.
Es la Cruz Roja un movimiento humanitario mundial, fundado el 17 de febrero de 1863 por Henry Dunant, y tiene su sede en Suiza, de donde se tomó la cruz y los colores.
Al respecto, los que saben de esto dicen que es un emblema humanitario reconocido en todo el orbe; por lo general, en cualquier situación, al llegar miembros de este institución son respetados y se les permite hacer su trabajo. Sus lineamientos están resguardados por el Derecho Internacional Humanitario, y llega a México en el año de 1907, cuando el presidente Porfirio Días firmó el decreto mediante el cual se adhiere México a la Convención de Ginebra para el mejoramiento de la suerte de los heridos y enfermos de los ejércitos en campaña, sin embargo es hasta el 5 de junio de 1909 cuando se define la primera mesa directiva provisional en nuestro querido país.
De la historia en México, se ha escrito lo siguiente:
“Los días 27 y 28 de agosto de 1909, el norte de México se vio afectado por una serie de lluvias torrenciales, que ocasionaron graves desastres en la ciudad de Monterrey Nuevo León, afectando a más del 50 por ciento de la población, motivo por el cual la ayuda parte de Ciudad de México el 3 de septiembre; al frente de la brigada y como responsable de los socorros se designó al Dr. Fernando López y a su esposa Luz Eréndira Gonzales Cosío de López, quienes acompañados por un grupo de amigas filántropas, partieron con rumbo a la devastada ciudad de Monterrey llevando víveres y ayuda humanitaria, fue así como se constituyó la primera brigada de la Cruz Roja Mexicana. A partir de entonces la Sra. Luz Erendida inició un arduo trabajo que vino a rendir frutos cuando el General Porfirio Díaz expidió el decreto número 401 con fecha 21 de febrero de 1910, por el cual reconoce oficialmente la creación de la Cruz Roja Mexicana. Por lo anterior es que Luz González Cosío de López es considerada como la fundadora de esta organización, denominada en sus estatutos como Asociación Mexicana de la Cruz Roja.”
El asunto es que en Tamaulipas se tienen muchas necesidades que cubrir y para ello es importante que todos colaboremos en esta magna campaña que año con año se efectúa, y por otra parte, pugnar porque se haga un buen uso del servicio de referencia.
Es triste saber que hay muchísima gente que se dedica a hacer llamadas que no son reales, lo que provoca riesgos y gastos, mismos que bien podrían emplearse en ayudar a los demás.
La labor de esta benemérita institución no está en tela de duda, y en estas cosas debemos todos mostrar esa solidaridad para poder contar con un servicio digno de nuestra comunidad.
Arrancó a nivel nacional la campaña, y el resultado de ésta se refleja en las finanzas nacionales y estatales, así como las de cada ciudad donde se encuentran instalaciones para servir a los demás. Es, pues, la Cruz Roja una necesidad que tenemos que mantener por cualquier cosa, y es el momento de demostrar cuán solidarios podemos ser. No se vale hacernos sordos a este llamado de apoyo y ayuda que nos hacen: es la hora de colaborar, pues.
Por otra parte, la solidaridad también debe partir de los hogares: insistimos en la necesidad de instruir a los nuestros para que no se haga mal uso de los servicios de la benemérita institución, ya que lo anterior causa graves problemas, muchos conflictos.
Es la hora de ser parte de ella, en el rubro de las necesidades, tenemos que apoyarla, como ella siempre nos ayuda, siempre que se le necesita.
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