Como un vicio de la democracia en la que estamos inmersos, los que sí viven de la política en los últimos años, han dado en poner de moda dos términos que en el lenguaje común, se han dado identificado como el ‘chapulinazo’ y las ‘Juanitas’
Quienes estén enterados un poquito de las andanzas de los políticos locales o nacionales saben bien a lo que me refiero. Lamentablemente los nobeles con suerte que llegan a cargos de elección popular, en su afán de ‘crecer’ caen en las redes de esta bien tejida red de supervivencia política.
Entendemos por ‘chapulinazos’ a todos aquellos brincos que dan los hombres o mujeres, cuando sin haber concluido una gestión –para la que fueron elegidos popularmente e hicieron muchas veces una bien estructurada campaña- piden licencia o renuncian al cargo, para pasar a otro, generalmente de mayor ¿envergadura?
Ejemplos son incontables. El más reciente es entre los líderes tricolores tanto del senado como de la cámara de diputados, que recientemente aparecen como candidatos ‘amarrados’ a los plurinominales, de ésos que no van a las colonias a ‘mendingar’ el voto ciudadano. Solo se cambian de ¡¡¡Cámara!!
Ésos son los ‘chapulines’ los que solo brincan de un cargo a otro… como aquél diputado federal sustituto del Dr. Torrre Cantú (+), que pide licencia para ocupar un alto cargo en la nueva administración del estado ¿y la representación popular?
En el caso de las ‘juanitas’ se entiende a aquellas leales mujeres que se la juegan como candidatas y ya cuando ganan y hasta levantan la mano derecha para tomar protestas, son ‘obligadas por el bien de la nación’ a solicitar licencia en su cargo para ser sustituidas por el marido o por el varón que determine la ‘revolución’.
Aclaro con gusto que en la mayoría de los casos han sido mujeres hechas a un lado por los varones, pero, esto de las ‘juanitas’ nace con ‘Juanito’ ése delegado de Iztapalapa y que fue obligado por los amarillos para dejarle el cargo (2009) a Clara Brugada Molina (n DF en 1963)
Los ‘chapulines’ y las ‘Juanitas’ han sido un mal nada necesario y le aseguro que no es privativo de un solo partido porque esta mala costumbre es a nivel nacional y se caracteriza, sobre todo en los cargo de elección popular.
Motivados por las elecciones de este 2012, en Nuevo León, recién nació un movimiento ciudadano a favor del ‘anti-chapulineo’ y tal parece que van firmes en contra de esta práctica que consideran anticonstitucional.
El pasado 5 de marzo, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa dejó sin efectos la licencia otorgada a la Alcadesa de Guadalupe, N L, Ivonne Álvarez, luego de que una ciudadana demandó que al separarse de su cargo, su alcaldesa transgredía su derecho a ser representada los tres años que dura la administración.
La ciudadana Dinorah Cantú demandó su derecho a exigir a esta servidora pública que cumpla con las cláusulas mínimas del “contrato democrático” entre gobernados y gobernantes.
La suspensión de la licencia es un hecho sin precedentes en el País. A diferencia de otros esfuerzos que intentan frenar a los chapulines por la vía del derecho electoral, en este ‘amparo’ sólo se argumenta materia administrativa, es decir, el otorgamiento de la licencia para separarse de su cargo. Por tal motivo, no se le está negando a Ivonne Álvarez su derecho a ser votada, simplemente se le obliga a que termine su mandato.
Los regios ahora están poniendo el ejemplo ciudadano en contra del fenómeno del ‘chapulineo’ para terminar con esa mala costumbre de no cumplir con la encomienda popular que esos malos políticos buscaron y luego no cumplieron.
De plano y para cerrar, no queda otro comentario más que aplicar aquél viejo refrán que dice “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… pon las tuyas a remojar” lo amplío cuando digo “duele más cuando te las arrancan una a una…”
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