– 109 niños y cada mes el número se incrementa
– Con bingo; llaman a la solidaridad para su atención clínica
Benny Cruz Zapata/EnLíneaDIRECTA
Victoria, Tamaulipas.- Cuando Luisito tenía tres años, todavía no entendía de letras ni de números, pero sí de juegos y cantos, de la alegría de haber llegado a un hogar arropado por el amor de su abuela Josefína, no entendía su paso por hospitales, pruebas de laboratorio, pero su edad no lo hacía inmune al dolor de las constantes inyecciones, de la medicina y de sus frecuentes visitas al doctor: ahora , Luis ahora es un jovencito muy guapo, bien controlado, juega futbol americano y ahí sigue echandole muchas ganas.
“109 menores atendidos y mes con mes detectados casos nuevos da cuenta que lo más triste es que historias como la de Luisito es cada vez más frecuente en Tamaulipas donde pequeñitos viven ya la pesadilla de la enfermedad, tenemos a un nene de tan solo un año y medio, que pudo haber hecho para que le diera la enfermedad si solo tomaba leche”.
La interrogante queda sin respuesta, ya que la mayoría de los niños que están integrados a “Díavivir” tienen entre siete y ocho años.
Con el aval que le da ser parte de la estadística, la abuela de Luisito, Doña Josefina Herrera ha compartido su experiencia:
-A mi Luis me le detectaron diabetes a los tres años, sentí un balde de agua fría en el corazón cuando nos dieron el diagnóstico, solo de verlo tan pequeño y con tamaña sentencia sobre su salud, de verlo en riesgo cada y que la azúcar hacía de las suyas, vivir con el miedo de perderlo cada y que se comía un dulce o una rebanadita de pastel, pero bien dicen que lo que no te mata te hace más fuerte, así que desde hace seis años él y yo hemos hecho un pacto: No dejarnos vencer por la enfermedad, hacerle frente aunque la lucha no ha sido fácil…¿Porque quién le puede impedir a un niño que al menor descuido se coma un dulce?, ¿Devorarse una rebanada de pastel en una fiesta infantil?…¿Saltar, correr, bailar, brincar, hacer travesuras…siempre con el temor de que algo le vaya a suceder?
La abuela de Luis Alejandro Zavala Pineda, nombre completo de Luis, menciona:
-Cualquier enfermedad es dolorosa, pero en el caso de la diabetes infantil uno tiene que estar vigilante las 24 horas del día, porque la azúcar no avisa, mi niño puede andar de lo mejor ahorita y al ratito estarse muriendo, por eso siempre estamos al pendiente, a su edad él ya se inyecta solo la insulina, sabe medirse el azúcar, e incluso tiene plena conciencia de lo que representan algunos alimentos para su salud, doy gracias a Dios que es un niño muy responsable y sólo come las cosas dulces que se le compran para quienes tienen esta enfermedad.
Doña Josefina sabe de lo que habla, reconoce que hay pruebas que Dios nos manda, con la certeza de que tenemos la fuerza para superarlas:
– La experiencia también nos ha llevado a agradecerle de corazón que su enfermedad sea la diabetes y no otra peor, ya que de acuerdo a lo que nos han dicho, depende de nosotros y de él mismo su calidad de vida, además cuando uno vive en circunstancias de este tipo la existencia misma pasa de otra manera, nos ha dado tiempo de reflexionar y tomar conciencia que no hay nada más importante que la salud, y tener a ángeles vigilantes como son los de la Asociación Civil “DIAVIVIR”.
La Asociación Civil DIAVIVIR, Aprendiendo a Vivir con Diabetes”, de acuerdo a información proporcionada por Delia Tavares, está integrada por padres de familia de niños y jóvenes con diabetes y médicos del Hospital Infantil:
“Quienes tenemos historias compartidas, nos hemos dado a la tarea desde hace 19 años a fortalecer a los niños y sus familias, visitamos en el hospital al niño recién diagnosticado y a la par a la familia para ayudarlos a sobrellevar el impacto emocional que implica recibir un diagnóstico de esta enfermedad que es incurable hasta el momento”.
La Asociación Civil apoya con los insumos necesarios para el tratamiento ya que las instituciones de salud solo dan el medicamento –insulina-:
“Nosotros educamos a los niños y a sus familias en cómo manejar la diabetes, el último miércoles de cada mes nos reunimos a las cinco de la tarde en el auditorio del Hospital Infantil; se les capacita para que se puedan cuidar mejor, porque aunque la diabetes es incurable se ha demostrado que con un buen control las complicaciones se retrasan o no aparecen, por ello desde aquí luchamos para que a nuestros niños no les falte lo necesario para su tratamiento, sobre todo porque la mayoría son de muy escasos recursos.
En este contexto el llamado es a la solidaridad colectiva, ya que este 22 de marzo se realiza el primer bingo para recaudar fondos, el cual va a tener lugar en el Centro Cívico a las cinco de la tarde:
“El llamado es a apoyar, porque nadie está exento a este tipo de padecimientos”.


