Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Ventas locales, en crisis

Llama poderosamente la atención la información emanada de la Cámara Nacional de Comercio en ciudad Victoria, en el sentido de que las ventas están muy por debajo de los parámetros normales, y la crisis se ha apoderado de los comerciantes locales: se habla de pérdidas de unos 36 millones de pesos, y se quejan de que el sector oficial ha dejado de hacer compras en la capital del estado.

En este sentido, vale la pena preguntarse por qué el gobierno ha dejado de comprar aquí, porque por lo general se hacen concursos y adquisiciones en el comercio local. Habrá qué preguntarse si es por el alto precio que se establece en los productos o por alguna otra razón. Entendemos que quienes manejan el dinero del gobierno estatal saben perfectamente cual es la realidad del comercio local, y entendemos que difícilmente harían algo consciente por perjudicar a los que viven de las ventas en la capital. Suponemos que hay razones de peso para argumentar el no comprar en Victoria, y como consumidores, vemos que los precios en la mayoría de las ocasiones son mucho más elevados que otros lugares, e inclusive, sale más económico comprar fuera, con todo y pago de fletes.

La cifra que dice CANACO se ha perdido es tan solo de enero a la fecha, lo que hace más difícil la situación, sin lugar a dudas. Según la información que aparece en El Mercurio, Elba Benavides Treviño, presidenta de la CANACO Victoria atribuye a la caída de ventas, en un 15 por ciento, a la falta de circulante producto de la llamada “Cuesta de enero”, y que muchos dicen que es una cuesta de muchos meses; también atribuye el 40 por ciento restante de las pérdidas a la falta de compras oficiales por parte de “entes gubernamentales”.

En ese sentido, recalca que solamente la Secretaría de Salud les envía invitaciones para participar en concursos de ventas, aunque no especifica si las otras dependencias emiten convocatorias o por qué no participan en las licitaciones.

Enfatiza la dirigente del comercio local que las ventas de gobierno representan entre un 30 y 40 por ciento de los movimientos de sus agremiados, razón por la que el hecho de que no haya este tipo de compras afecta en forma muy considerable a sus agremiados, inclusive, corriendo el riesgo de que algunos comercios cierren, ocasionando más crisis, en el aspecto económico y del empleo.

La falta de estas compras afecta para el pago de nómina, impuestos y otras cosas, según explica la dirigente Benavides.

En este sentido, habrá que cuestionarse acerca de la forma en que se llevan a cabo las ventas, porque, muchos de nosotros sabemos que es más económico comprar en otras partes, inclusive, en Estados Unidos –cuando las condiciones lo permiten- que en la misma ciudad para sus adquisiciones.

Habría que considerar que el gobierno gasta miles de pesos más que cualquier particular, y buscar otros proveedores significa un importante ahorro, que repercute en más compras, más productos, y mejor utilización de los dineros púbicos.

Cierto es que los comerciantes tienen razón, que hay una fuerte y verdadera crisis, pero hay que preguntarse hasta donde es responsabilidad de quienes etiquetan sus productos y hasta donde el hecho de que no los inviten.

Pensamos sin conocer a fondo: si no los invitan a licitaciones, algo hay que no convence al cliente, en este caso, el gobierno estatal, por lo que sería saludable que los comerciantes organizados se reúnan, se pongan de acuerdo y pidan ser incluidos, pero ofreciendo buenos precios, calidad y servicio, ya que estos últimos se han puesto en tela de juicio por muchos consumidores.

El que no participen en compras oficiales les puede llevar a la quiebra, pero es entonces que, como buenos comerciantes, deben revisar a fondo sus estrategias, sus precios, su mercancía, para poder salir de la crisis, y poder, también, exigir ser considerados. No por nada no participan, y eso lo deben analizar a fondo.

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