LA CANDIDATA del Movimiento Progresista (integrado por los partidos PRD, PT y Movimiento Ciudadano), a la diputación federal por el primer distrito de Tamaulipas, Lizbeth Marín, me causó una grata impresión cuando nos invitó a un grupo de periodistas a una conferencia de prensa el lunes 9 de abril, para darnos a conocer su proyecto legislativo.
Pero la impresión a la que me refiero no fue solo por tratarse de una mujer joven y guapa, sino porque a pesar de sus escasos 26 años de edad, vi en ella mucha simpatía y la determinación de hacer lo que no todos los jóvenes pueden lograr en sus vidas.
Le vi en los ojos la determinación de querer hacer algo positivo en el caso de que llegue a ganar las elecciones el uno de julio, pero también pude observar en su mirada y en sus palabras, que a pesar de no ganar los comicios, ella seguirá firme en su decisión de seguir superándose en la escala de valores y en la social.
Independientemente de todo ello, creo que como mujer y como joven que es, su actitud positiva es loable y digna de ser tomada en cuenta, porque si bien luchar por un cargo público puede obedecer a intereses mezquinos y económicos, también es posible que se pueda luchar por la reivindicación de la sociedad a través de un cargo público.
A Lizbeth la vi honesta, la vi franca y decidida. Solo espero que esa impresión continúe y no se desvanezca con el correr del tiempo y desaparezca con el fin de las campañas y las elecciones de julio, como suele ocurrir cuando en algunos políticos no hay proyectos personales, ni metas honestas que seguir, ni mucho menos la intención de cambiar el entorno social en el que se desenvuelven.
Jóvenes como ella y como muchos que existen en este país y en esta ciudad, no se deciden a enfrentar los retos que la vida les pone de frente, porque no tienen la determinación ni el apoyo que requieren para lograr sus propósitos y conseguir sus anhelos.
Muchos se van por la vía fácil, la de no luchar por ellos mismos y se dejan envolver por los espejismos del poder y del dinero, y se vuelven tiranos, dictadores y una especie de autócratas medievales, y en el mejor de los casos, quedan convertidos en unos conformistas sin futuro y sin presente.
Gracias a ellos, a este tipo de jóvenes enredados en las ramas del poder y la vanidad, que el resto se frustra porque no hay ejemplos dignos de seguir, por lo que frenan sus ambiciones y se detienen en el tiempo porque piensan que no vale la pena el esfuerzo ni el sacrificio, cuando no hay metas ni ejemplos que valgan la pena seguir.
No conozco ni tampoco he escuchado a las otras candidatas.
A Verónica Flores, candidata del PRI, no le conozco su voz ni he visto su mirada, y aunque al igual que Lizbeth, es mujer, la diferencia no la hace la edad, sino la determinación de ir en busca de un proyecto propio, no ajeno.
Tampoco conozco a María Elena de Ándar Hernández, candidata al mismo cargo pero por el Partido Verde, ni a las mujeres suplentes, porque no se han decidido por ellas mismas a tomar como suyo el proyecto que les prestaron sus respectivos partidos políticos
Ahora solo resta saber quien de ellas le dará continuidad a lo que creen es justo, y en lo que creen que es lo ideal, porque de ilusiones y promesas está lleno el mundo. Hacen falta realidades concretas y no palabras.
¿Quién de ellas comprenderá que obtener un cargo de elección popular no solo es un compromiso político sino también una obligación social? ¿Quién de ellas sabrá que el ser mujer las obliga doblemente a ser honestas y a no dejarse doblegar por actitudes misóginas dentro de sus partidos?…¿Acaso lo sabrán?
_______
LO TENGO que decir porque me parece una tontería que el candidato priista a diputado federal por el quinto distrito de Tamaulipas, Enrique Cárdenas del Avellano, político encumbrado y de grandes vuelos, haya dicho a mis colegas de Victoria en rueda de prensa, que no tiene un chicle que ofrecerles, o en otras palabras, que no da limosnas a los reporteros.
Si lo entendí como lo dijo, entonces es una grave ofensa para el periodista de Tamaulipas, porque además de que no debió haberlo dicho porque la frase encierra algo así como ¿por qué tengo que darles dinero?, el haberlo dicho habla mal de este político que durante gran parte de su vida la ha vivido a costa del erario público.
Pero tal parece que todos los candidatos del PRI están pintados con la misma raya, al creer que es una obligación de reporteros, periodistas, columnistas y editores, hablar bien de ellos y caerles bien a todos, pese a las tonterías que cometen a cada momento, y a la evidente ignorancia que destilan al momento de hablar de ciertos temas que desconocen.
Y si no, baste recordar los dislates y tonterías que el candidato presidencial de ese partido, Enrique Peña Nieto, ha hecho en público desde hace varias semanas, al grado de estar convertido en el trending topic del momento en las redes sociales.
_______
LA RENUNCIA de Karla Garduño al cargo de coordinadora de comunicación social de la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, por haber cometido un ‘ligero’ error de ortografía que es tan común en todos los equipos de prensa de los actuales candidatos, no se justifica pero se entiende, porque luego de tantos yerros cometidos por el equipo de la panista, alguien tenía que caer, y fue el elemento más débil en la logística de la candidata.
Era obligado un cambio inmediato en el equipo y en el rumbo que estaba tomando la campaña de Josefina, porque de seguir así por más tiempo, es seguro que habría naufragado y echado por la borda el proyecto político de Felipe Calderón.
Pero el cambio debía tener un alto costo, y ese fue dejar entrar en la campaña al equipo del presidente, y dejarse manipular como seguramente será a lo largo de la campaña, con la finalidad de que la mano dura no solo se vea al interior del equipo de Josefina, sino también hacia afuera y entre los demás candidatos, tal y como ya ocurre.
Me pregunto cómo es posible que un error no de gramática ni de semántica, sino tal vez de dedo por estar ambas letras, la x y la z muy juntas en el tablero de la computadora, como el haber escrito la palabra Tlaxcala como Tlazcala, pudo influir tanto como para despedir a la periodista.
Hay que recordar que bajo el gobierno del ex presidente José López Portillo, eterno admirador de la cultura española, por sus orígenes criollos, muchas palabras y nombres de calles, colonias, pueblos y tantas cosas que se escribían con la letra ‘x’, fueron sustituidas por la ‘z’, en un claro afán españolizado.
Y a él nadie le reprochó el haber cambiado el nombre de la delegación Ixtapalapa, por la palabra Iztapalapa, el de la delegación Ixtacalco por Iztacalco, y muchas otras palabras de origen étnico que fueron cambiadas para que fonéticamente se escuchen más españolizadas al adherirles la letra ‘z’.
Por ello es que un error tan nimio como el cometido por la periodista Karla Garduño, se entiende aunque no se justifique.
_______
LOS CANDIDATOS a la presidencia de la República por el PAN y el PRD, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente, visitarán Tamaulipas, la primera el 13 de abril y el segundo el 15, como parte de sus estrategias de campaña en los estados dominados por el PRI, en donde ofrecerán sendos discursos, seguramente en contra de Enrique Peña Nieto.
Y es que Tamaulipas es considerado tanto por el PRI como por la oposición, como un estado eminentemente priista, gracias no tanto a eso que llaman estructura territorial ni tampoco a la presunta disciplina y orden que se supone deben existir al interior de sus filas, sectores y organizaciones.
Yo creo que más que a ello, se debe a que a la oposición nunca le ha interesado incursionar de lleno en un estado políticamente dominado por un solo partido, desde que el victorense Emilio Portes Gil fue nombrado presidente de la República en sustitución de Álvaro Obregón luego de ser asesinado.
El que el Partido Nacional Revolucionario (PNR), padre del actual PRI haya nacido bajo el legado portesgilista, tiene mucho que ver en la historia de la entidad, cuya memoria colectiva tiene como único recuerdo ese hecho y a ese partido.
Por ello es que tiene relevancia la visita de ambos candidatos, los que pretenderán hacer mella en quienes no tienen tan arraigado ese recuerdo, ni forman parte de la memoria histórica colectiva de aquellos tiempos.
Me refiero por supuesto a los jóvenes menores de 30 años y a los que cumplirán antes del uno de julio sus 18 años; a los estudiantes preparatorianos y universitarios críticos y que cuestionan a cada momento el ‘estatus quo’ que los margina y los segrega; a ese sector de hombres y mujeres convertidos en el ‘lumpen’ de nuestra sociedad, debido a la falta de oportunidades y a una desigual repartición de la riqueza nacional; a las mujeres abandonadas por un sistema político y social injusto; al campesino cuyas tierras ociosas fueron invadidas o compradas a precios irrisorios por modernos terratenientes que en ellas han construido fraccionamientos u hoteles de lujo; al mexicano indeciso en componer su vida o seguir como está, y al profesionista que al no encontrar trabajo en su país, pese a sus posgrados, preparación y capacidad, tenga que salir al extranjero para trabajar en una trasnacional con salarios cinco veces mayores que en México.
A todo ellos, ¿les hará justicia la revolución el uno de julio, o seguirán siendo parte de un sistema que han aceptado de manera casi religiosa?
_______
Hasta mañana
([email protected])