Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Llueve en Victoria

Probablemente los habitantes de los núcleos urbanos seamos los más inconformes con las inclemencias de la naturaleza: cuando hay calor intenso, abundan los casos de deshidratación, enfermedades gastrointestinales y demás: estamos literalmente que “echamos espuma” por la boca con las temperaturas extremas. Cuando hace frío, ya no vemos la puerta, pero cuando llueve, nos quejamos de las inundaciones, los baches que se incrementan y otros “inconvenientes”. En el campo, definitivamente, somos más generosos con la madre naturaleza.

Todo tiempo tiene sus pros y sus contras, y la lluvia, sin lugar a dudas, tiene más cosas buenas que malas. Hace poco el gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado –COMAPA- en Victoria, Ernesto Montelongo declaró que los pozos de La Peñita estaban en situación crítica, y que habría probablemente, de seguir así las cosas, una crisis de abasto del vital líquido.

Recordemos que gracias a la visión de Américo Villarreal Guerra, un excelente gobernador, Victoria tiene un porcentaje elevado de su abasto en la presa “Vicente Guerrero”, lo que nos ha hecho olvidar aquellos días en que el agua llegaba a nuestros hogares únicamente 2, 3 o 4 horas al día, y los habitantes del centro pueden dar fiel testimonio de ello.

Sin embargo, el crecimiento demográfico, así como la falta de conciencia de muchos de nosotros ha propiciado que haya nuevamente problemas de abasto, aunado todo al desequilibrio ecológico provocado por el ser humano a nivel mundial y que ha cambiado los ciclos de la naturaleza. Hoy, llueve menos de lo que necesitamos y es urgente tomar conciencia y medidas para no morir de sed.

Como responsable del sistema de abasto en la capital, Montelongo nos pide ser solidarios con nuestros iguales y cuidar el agua. Esta semana se han presentado lluvias que si bien es cierto que son muy bien recibidas, sobre todo en el campo tamaulipeco, todavía no son suficientes para conjurar el panorama que avizora el funcionario y la gente que vive de actividades agropecuarias. Hay que ser más conscientes, y eso es un mensaje que debe llegar a todos los hogares.

Hacer que nuestros hijos crezcan con una cultura de cuidado del agua se convierte quizá en la más importante actividad: que no desperdicien, que sepan para qué es el líquido y no les vaya a faltar cuando tengan nuestra edad, debe ser una prioridad para todos.

Existen modelos muy interesantes de muebles de baño que nos llevan a cuidar el líquido, aunque desgraciadamente, son aún muy costosos y poco accesibles para la población en general, sin embargo, ya hay alternativas, aunque faltan las más importantes.

En ese sentido, al hacer su presencia en el calendario de la naturaleza los tiempos de calor y lluvia, será determinante el qué hagamos los ciudadanos para garantizarnos el abasto del vital líquido durante todo el año, y no esperar a que hagan otro acueducto o cosa similar: hay que cuidarla, y ya.

Recordemos que Victoria se abastece de La Peñita y sus manantiales, así como de los pozos de la zona norte, aunado a esa obra que mencionamos y que ha sido determinante: el acueducto de la presa, pero ya los mantos están secándose, ya las reservas bajan y las presas se encuentran en niveles poco gratos para el hombre: la gente del campo necesita obligadamente del líquido para producir, y todos somos corresponsables de estas acciones.

Los jardines deberán ser atendidos con más prudencia, evitando frases como la irresponsablemente típica: “para eso la pago” que mucha gente usa. Hay que aprender a cuidar lo que la madre naturaleza nos está regalando, y de esa forma, garantizar ya no un muy buen futuro, sino simplemente, garantizar el futuro de nosotros y los nuestros.

Hagamos causa común con Montelongo y sus trabajadores, con el gobierno, con la sociedad y con nuestra familia: a cuidar el agua, pues.

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