Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La inseguridad que priva en la ciudad ya se acercó a las iglesias católicas, al grado que tres de ellas fueron visitadas por los ladrones, los que amparados por la oscuridad de la noche, las despojaron de sus equipos de sonido, computadoras, alcancías, objetos de valor y hasta el alambre de cobre del alumbrado interno.
El caso más reciente ocurrió la semana pasada, cuando a la iglesia de San Juan, ubicada sobre la calle José de Escandón y Canales, en la colonia Victoria, los ladrones le sustrajeron un cuantioso botín, al irrumpir por la noche, romper las cerraduras de tres puertas, y llevarse el equipo de sonido de las misas.
Además, de acuerdo a personas cercanas a la iglesia, se llevaron las computadoras, las mezcladoras del sonido y micrófonos, pero al salir por la puerta de acceso al templo, no conforme con ello, se llevaron también tres alcancías con el dinero de las limosnas, las que arrancaron del piso pese a estar afianzadas con pijas.
“No es la primera vez que nos roban, pero en esta ocasión se llevaron todo. Si los ladrones no respetan la Casa de Dios, ¿qué podemos esperar los demás?”, expresó un feligrés asiduo a dicha iglesia.
La evidencia aún estaba fresca; unas pinzas para cortar metal, unos candados rotos, alambres arrancados de tajo y parte del piso con huellas de las alcancías que fueron arrastradas hacia el exterior.
Del asunto, el sacerdote, Juan Martín Lugo, de la iglesia Nuestra Señora del Carmen, de la calle Justo Sierra, entre las calles Maclovio Herrera y Bolívar, dijo que los ladrones ya no sienten ningún respeto por la casa de Dios, y como ejemplo, dijo que en su iglesia no solo se han robado las alcancías, sino también el cableado de cobre del sistema eléctrico.
“Robar lo sagrado es un pecado, porque no es cualquier robo, porque se trata de bienes de la iglesia destinados para obras de la iglesia”, expresó.
Consideró que muchos jóvenes integrados en pandillas se dedican al saqueo de las iglesias, aunque mencionó que se debe al desempleo existente, pero dijo que denunciar ante las autoridades no es efectivo porque no se investiga, por lo que la impotencia es lo que queda después del hurto.
Dijo que además de la iglesia de San Juan y de Nuestra Señora del Carmen, en la iglesia de San Antonio María robaron las computadoras, impresoras, el equipo electrónico y el cableado de cobre.
“Se trata de una falta de valores entre la juventud, por lo que intentamos evangelizarlos para que retomen el respeto que antes nos inculcaban, además de respetar lo sagrado”, explicó el sacerdote.


