Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *La barda del Congreso

No vale, sinceramente, el manejo de información tendenciosa o ajena a la realidad; sucede todos los días y en voz de algunos voceros se emplean términos y conceptos que nada tienen que ver con lo que vivimos.
Con las descalificaciones mutuas de quienes son protagonistas de las campañas político-electorales, nos damos cuenta que algunos de los contendientes no tienen argumentos suficientes como para convencer al virtual electorado. No escuchamos propuestas, sino insultos, descalificaciones, mentiras.
Los partidos o políticos deben entender que quienes votamos ya estamos cansados de esas cosas, y que cuando se conducen con honestidad, independientemente de su filiación u opinión, les respetamos y no argumentamos cosas que realmente nada tienen con la realidad. Hay que se congruentes en todo lo que se dice y hace.
Algunos miembros de la llamada “clase política”, que por cierto tiene poco de clase, han criticado a las autoridades del Congreso del Estado por la construcción de la barda, haciendo ver que es un atentado a la libertad que tenemos los ciudadanos para acudir a la llamada “casa del pueblo”.
Hay que aclarar algunos puntos al respecto: cuando se hizo el proyecto del Parque Bicentenario, dentro del proyecto original se planteó la construcción de una barda perimetral, por cuestiones naturales y de seguridad; nada tiene que ver el hecho de que miembros de partidos de oposición critiquen a quien encabeza la Gran Comisión por mandar construir la misma, argumentando, erróneamente, el hecho de que es para que ellos –la oposición- no tengan acceso.
Es justo recalcar que cuando una barda se levanta, los ladrillos o bloques no entienden de colores de partido, y lo mismo dejarán de permitir el paso de elementos de uno u otro partido. Nada que ver con las temerarias acusaciones en ese sentido.
Los legisladores tamaulipecos acuden a la sede del poder legislativo sin escoltas: van y vienen con las medidas de seguridad propias de la época que vivimos, pero de ahí a que se considere que es para que los opositores no entren, dista mucho de la realidad.
Es también justo señalar que la actual legislatura, que encabezó la hoy candidata al senado Guadalupe Flores Valdés y que actualmente encabeza el diputado Gustavo Flores se ha caracterizado, y lo vemos nosotros, el trabajo legislativo de prácticamente todos los integrantes de la diputación, así como también se ha privilegiado el debate, el diálogo, y se han conducido en general con un prudente respeto y no descalificación hacia diputados de otras bancadas.
Cada miembro del Congreso tiene su filiación y sus ideas, pero nadie tiene derecho a descalificar; si bien es cierto que podrían no estar de acuerdo con lo que dicen o pretenden imponer, es, como dijo Voltaire, el hecho de que todo mundo tiene derecho a expresarse, aunque no compartamos sus opiniones, ideas o formas de manejarse.
Es parte de un estado democrático el hecho de que podamos expresarnos libremente, insistimos, aunque no estemos de acuerdo con los de enfrente. Nada justifica la descalificación inoportuna y falta de sentido común que estamos viendo, por ejemplo, en miembros de algunos partidos a nivel nacional.
Pareciera que es más importante buscar la descalificación del candidato de otra fuerza política que hacer los planteamientos propios y decirle a la gente qué harían en caso de llegar al triunfo.
El Congreso del Estado, y lo hemos comentado varias veces, ha sido en la presente legislatura, un claro ejemplo del respeto que debe existir entre las fuerzas políticas representadas en el máximo foro legislativo tamaulipeco.
Lo demás, lo que gritan algunos inconformes, algunas voces minoritarias que solamente buscan exhibirse, es pura palabrería. Lo mejor de todo es que siguen trabajando muy fuerte por todos nosotros.
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