Maremágnum/Mario Vargas Suárez *La escuela y sus efectos

La lucha revolucionaria iniciada oficialmente en 20 de noviembre de 1910 y sin marcar una fecha específica de culminación –dice la vieja guardia PRIÍSTA que seguimos en la revolución, aunque ahora es con trabajo- entre otras cosas garantizó la educación en su artículo 3°.
El marco legal en pocos párrafos –por la dimensión de este acto social- determinó no solo que la educación en México fuera laica, gratuita y obligatoria, sino que además diseño un esquema que abarcó la formación de profesores encargados de la reproducción ideológica del gobierno federal en turno, sobre todo en la educación básica.
No debemos omitir que la educación básica esta vez se compone de la inicial, preescolar, primaria y secundaria. Habría que pensar que por la obligatoriedad del bachillerato –aprobado recientemente- éste también forme parte de este subsistema escolar.
Llama la atención una nota periodística de Lupita Álvarez publicada recientemente y que titula “El 18% reprueba la secundaria y el 11% la abandona” porque en los últimos tiempos muchas voces están culpando a los maestros de todo lo que se refiere a la educación.
Las voces que culpan a los docentes parecen olvidar que el alumno de preescolar pasa solo 3 horas en la escuela; el de la primaria 5 horas; y los escolares de postprimarias un promedio de 7 horas, con igual número de profesores al día.
Si a los números anteriores les restamos las horas que los estudiantes pasan fuera de la institución, entonces habría que indagar donde pasa el mayor tiempo de las horas hábiles y en todo caso ¿es el maestro responsable de estas actividades extraclase?
Pese a lo anterior resulta interesante que Lucía Aimée Castillo Pastor, Subsecretaría de Planeación de la Secretaría de Educación de Tamaulipas, reconoció que es este el nivel educativo el que registra el mayor número de reprobados, ya que más de un 18 por ciento no acredita las materias.
En este sentido he publicado la necesidad de fomentar en el Sistema Educativo Estatal, áreas –ya existen- de Investigación Educativa que se avoquen a estudiar los fenómenos escolares, que se analicen los referentes teóricos en otros lugares y se diseñen estrategias para abatir fenómenos como la reprobación. En este caso, de los estudiantes de la secundaria.
Una lógica pedagógica dice que cuando el estudiante “va reprobando varias materias, prefiere desertar” por lo que los niveles de deserción son más altos comparativamente con el nivel primaria luego de que hasta un 11 por ciento de los estudiantes de secundaria deja sus estudios inconclusos argumentando diversos factores.
Se sabe que uno de los distractores es la TV y en la última década el Internet, existen estudios sobre la influencia de ‘la caja idiotizante’ en cuanto a contenidos y los sexuales o de incitación sexual son my significativos por la captación de los mensajes al inconsciente.
Usted como yo sabemos de la influencia de las telenovelas, sobre todo en esas escenas donde las caricias y la exhibición física de los cuerpos protagónicos es incitante y si usted gusta ya no para el adulto, pero si para los niños y los adolescentes.
Las estadísticas de embarazos de las adolecentes desde los 12 hasta los 20 años son frecuentes no solo en Tamaulipas, sino en el contexto nacional y si va más allá de la frontera, sobre todo en centro y Sudamérica, le aseguro que no andamos tan lejos de ellos.
Es una pena que los llamados foros electorales, a la hora de llevarse a cabo, ya tengan hasta las conclusiones y se desechan las ideas ciudadanas que pueden llegar a proponer alternativas a las televisoras, pero son terrenos de poder que poco o nada se tocan, incluso se argumenta que hay candidatos financiados por los consorcios, para que no se trastoquen sus intereses.
¿Cuál es el papel de la escuela y de los maestros? Indagar, buscar, investigar cuales son las causas reales de la reprobación, la deserción, los embarazos tempranos de las estudiantes y proponer soluciones.
Reconozco al mismo tiempo que los padres de familia, muchas de las veces llegan a ser un gran obstáculo para la educación de sus propios hijos… pese a darse cuenta de los problemas y… los consienten.
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