Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *La ley, por sobre todo

Cuando el priísta Fausto Vallejo ganó la gubernatura en Michoacán, los que siempre se quejan de todo dijeron que había sido elección amañada y muchas cosas más: el PRD perdía uno de sus bastiones fuertes e importantes; junto con el Distrito Federal son, o eran, pues, las fortalezas de un instituto político en decadencia.

Fausto Vallejo llegó y ha hecho lo que todos los mandatarios: tratar de acomodar las cosas de forma tal que funcionen para la población. No se ha dedicado, como los dirigentes de otros partidos, de ensuciar a sus antecesores diciendo que robaron, que no hicieron y otras cosas típicas de la política mexicana. Se ha dedicado a gobernar, este sábado nos ha demostrado que quiere hacer bien las cosas, ordenando acciones totalmente congruentes y de acuerdo a toda ley existente: aplicar las mismas sin distingo alguno, sin fuero, sin contemplaciones, sin solapar a delincuentes encubiertos en un sindicato, una causa o una bandera.

Los estudiantes –o pseudo estudiantes- michoacanos han tenido que entender que no son ellos el ombligo del mundo ni la última coca cola del desierto: han tenido que entender que hay leyes y formas de solicitad, mas no exigir, para obtener beneficios.

Integrantes de las casas de “estudiantes” “2 de octubre”, “Nicolaíta” y “Lucio Cabañas” han sido detenidos: 198 presuntos delincuentes fueron puestos a disposición por incendiar una patrulla, secuestrar bienes oficiales y pretender quemar a los policías con sosa cáustica: labores, todas dignas de un delincuente, menos de un estudiante.

Los jóvenes que han hecho las revueltas sin importar el daño que ocasionan a su estado, su municipio y sus familias, están afiliados a la Coordinadora de Universitarios en Lucha (aunque no especifican lucha contra qué o quienes), y el burdamente llamado “Movimiento de Aspirantes y Rechazados de la Universidad Michoacana”.

En ese sentido, la reflexión es en torno a la permisividad que se otorga a agitadores que muchas veces se escudan en casas supuestamente de estudiantes; son los que en un tiempo llamamos “porros” y que no sirven mas que para agitar. Son esos entes que no tienen idea de lo que es un libro o una jornada de investigación pero exigen más que los alumnos de excelencia.

Las casas de estudiantes “en lucha” están pintadas de rojo, son de izquierda, aunque los jóvenes no tienen la mínima idea de quien fue Lucio Cabañas o el Che Guevara. Llevan sus nombres, mas no sus convicciones.

Lo que ha hecho Fausto Vallejo no debe espantar a la opinión pública nacional, y debe ser ejemplo para que, grupos como Antorcha Campesina, los movimientos pseudo ciudadanos y pseudo agropecuarios, los sindicatos que no tiene fuerza o grupos de vivales como los que pretenden legalizar chatarra motorizada vendiendo placas ilegales, desaparezcan del plano político y social de México, Tamaulipas y el mundo.

No es posible que la autoridad, por ejemplo, permita que circulen automóviles sin placas o con placas de esas agrupaciones que no pueden garantizar la nacionalización.

No es posible, tampoco, que las casas de estudiantes permitan que sus huéspedes vivan en condiciones infrahumanas, y los saquen a “botear” (pedir dádivas con botes) o a hacer plantones. Es justo que reciban apoyos con la medida pertinente, pero también, que hagan su parte: estudiar y mejorar su aprovechamiento.

Todos los jóvenes de México, no únicamente ellos, merecen el apoyo de familias y autoridades. Lo demás, sobra.

En ese sentido, nos da gusto que se comience a aplicar la ley en México. Al parecer, vienen tiempos de cambio, favorables en todos sentidos, y que seguramente disfrutarán nuestros hijos.

Enhorabuena para el gobernador Vallejo y para quien quiere aplicar la ley con todo su rigor social.

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Atentamente:

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.

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