Nuevo Laredo, Tamaulipas.- A pesar de la crisis económica que se vive en el país, un grupo de comerciantes de algunas regiones del sur viajan por diferentes estados ofreciendo artesanías, dulces, prendas, juguetes y otras cosas; desde hace dos semanas se instalaron en la plaza México de esta ciudad.
Sobre la banqueta poniente de dicha plazuela, una docena de comerciantes espera que el escaso turista o caminante, se detenga un momento para comprar los productos que ofrecen, y que provienen de Guanajuato, Michoacán y Guerrero, principalmente.
Antonio viaja desde Dolores Hidalgo, en Guanajuato, y desde la cuna de la Independencia transporta hacia distintos lugares del país su mercancía, que consiste en productos de cerámica para el hogar.
“Tengo dos semanas aquí pero las ventas están muy flojas, aunque es suficiente para irla pasando”, relata Antonio mientras observa algunos clientes que se acercan para ver lo que ofrece, que son platos, cazuelas de barro, cucharas y artesanías de madera.
Antes de instalarse en esta plaza, estuvo en Monterrey con otros comerciantes como él, aunque aclara que los productos no son de su propiedad, ya que es empleado de quien comercia lo que vende.
“Yo soy empleado, porque mi patrón es el dueño de todo esto”, señala con una de sus manos la extensa gama de productos de cerámica y de barro que al pasar es inevitable no detenerse un momento para observar y si acaso comprar algo de lo que Antonio vende.
A su lado se encuentra el puesto de un joven que vende productos de plástico, aerosoles y utensilios de uso personal.
Con un tono que evidencia su origen capitalino o ‘chilango’, menciona al igual que su compañero, que los fines de semana es cuando mejoran las ventas, porque hay más ventas en las calles.
“Está muy flojo, pero los fines de semana se compone esto”, remata.
En otro puesto cercano se encuentra Flor, una joven que desde hace seis meses se incorporó a este negocio de la venta gitana. Ella es oriunda de Taxco, lugar donde las artesanías de plata son muy estimadas, pero por la crisis económica decidió dedicarse al negocio de la venta de dulces regionales.
En una pequeño espacio de dos por tres metros, Flor ofrece un colorido surtido de dulces mexicanos, los que por su color, aroma y sabor, se antoja de inmediato saborearlos, lo que ha dado resultado a esta joven, quien dice que las ventas son buenas.
“Sí se vende por lo barato y sabroso que es el dulce”, explica con naturalidad mientras atiende a unos clientes que se acercaron para comprarle.
Dice que viaja sola en este negocio desde hace seis meses, y que el último evento en el que participó como expositora de este tipo de dulces, fue en Monterrey, en donde turistas mexicanos y extranjeros gustan mucho de sus productos.
Este mercadito permanecerá en la plaza México por unos días más, ya que por su naturaleza, tendrán que viajar a ciudad Acuña, Coahuila, en donde se instalarán con la misma finalidad.


