Pese a las grandes expectativas que el debate televisado parcialmente el domingo ocasionó entre los mexicanos, la verdad es que fue más una especie de ‘reality show’ al estilo televisa, que un evento que diera la pauta para conocer la personalidad, intenciones, intereses y propuestas de los cuatro protagonistas que se subieron al panel y que quieren apoderarse del poder presidencial.
Al momento de ver a los cuatro candidatos en sus respectivos lugares, pensé que el debate sería de calidad, y que los mexicanos veríamos enmarcadas unas propuestas con sentido creativo y realizables, pero lo que vi conformé pasó el tiempo, fue una réplica del programa ‘Las Lavanderas’, en donde todos se dieron con todo, pero sin lastimarse demasiado, ya que deberían dejar a la imaginación del populacho, la segunda parte que será en la primera semana de junio, y en donde ahora sí, será definido el rumbo del personaje que deberá ser el próximo presidente o presidenta del país.
Aunque he visto en los diferentes medios de comunicación opiniones encontradas y hasta divergentes de quién ganó dicho debate, debo decir que ninguno de los cuatro aspirantes llenó las expectativas de los ciudadanos, y creo que el debate dejó mucho que desear entre la sociedad, por la forma en que creímos que sería.
Pero desde mi muy particular punto de vista, sin las pasiones partidistas de quienes son simpatizantes del PRI, del PAN, del Movimiento Progresista o del Panal, cuyas motivaciones son respetables y lógicas porque tienen que defender el sustento que los mantiene, creo que en el debate del domingo, luego de leer decenas de comentarios afines y contrapuestos, y hacer un análisis de lo que observé ese día, no hubo un ganador en ese evento.
Ni la simpatía, ni el carisma, ni la inteligencia, ni la capacidad de improvisación, ni mucho menos la experiencia, deben ser motivos como para que el ciudadano se haya inclinado a favor o en contra de uno de los cuatro participantes, porque al final de cuentas quien gane tendrá que demostrarlo cuando asuma el cargo el próximo año.
Pero debo decir que a mi juicio, sin ataduras ni prejuicios, al final del debate hubo un empate técnico entre los cuatros aspirantes, porque ninguno estuvo a la altura de lo que el país requiere en los momentos más agudos de una crisis estructura que se manifiesta en todos sentido en la vida cotidiana de los mexicanos
Ni Enrique Peña Nieto, ni Andrés Manuel López Obrador, ni Josefina Vázquez Mota ni Gabriel Cuadri de la Torre, supieron prender la mecha en el debate y hacer estallar las propuestas en un sentido tal, que fueran convincentes ante la sociedad.
Todos en uno u otro momento tuvieron serios altibajos, ya fuera en el primer sitio, el segundo o caer hasta el cuarto, por la forma en que se expresaron, por no saber responder con inteligencia, o simplemente por ser muy arrogantes.
Aunque el candidato de Panal, Gabriel Cuadri de la Torre, supo desenvolverse bien, sus planteamientos no fueron nada nuevos, puesto que los tres candidatos restantes ya lo habían mencionado en sus respectivas campañas, por lo que el buen juego que hizo fue solo para lucimiento personal y para afianzarse como probable funcionario público federal de primer nivel en la próxima administración, sea de cualquier partido político.
A Cuadri le interesó debatir más que a los demás, pese que a él nadie lo tomó importancia porque nadie lo mencionó en sus propuestas ni en sus dislates, porque sabe bien que quien sea que gane las elecciones del uno de julio, el tendrá una oportunidad de figurar, y eso se notó porque no atacó a ninguno de los tres participantes, a excepción de AMLO, a quien señaló en una sola ocasión de manera negativa.
Pero además de ello, vi dos bloques. Uno representado por una subrepticia alianza entre Josefina y Andrés Manuel para fustigar a Peña Nieto, quien al verse acorralado se vio impotente de defenderse con argumentos sólidos, ya que el nerviosismo que hizo presa de él, lo obligaron a cometer errores casi imperceptibles, como el repetir antes de cada respuesta un ‘este’ demasiado marcado en más de 10 ocasiones, o hacer una pausa en señal de olvido de lo que respondería.
El otro bloque fue integrado por el aliancista y Peña Nieto, ya que fue evidente que así sería y así fue, por la forma en que Cuadri hizo sus planteamientos y el cuidado de no lastimar al priista.
Al inicio del debate pensé que López Obrador arrasaría con sus oponentes políticos y que los haría pedazos. Pero no fue así, ya que al paso de los minutos, la decepción me invadió y vi al verdadero y real AMLO, aquel que figuró en igualdad de condiciones en el 2006.
Por momentos lo vi lúcido, apabullante, astuto como suele ser, y con los elementos teóricos y prácticos suficientes como para que ni Josefina ni Enrique pudieran evitar los embates, y aunque gran parte de lo que dijo puede ser verdad, creo que el estilo inicial debió conservarlo hasta el final, con menos ataques y mayores propuestas, porque a mi juicio eso fue lo que lo hizo perder puntuación en el debate.
Por ello es que vi como la más coherente y segura de sí misma; con mayor visión de las propuestas, a Josefina, porque sin menospreciar su condición de mujer, demostró que el sexo poco tiene que ver cuando de presentar programas y propuestas se trata.
Para sustentar en algo mi punto de vista, muestro unas encuetas que se dieron a conocer poco después de terminado el debate.
Por ejemplo, María de las Heras, famosa encuestadora, tiene los siguientes datos:
• Andrés Manuel López Obrador 31.46%
• Josefina Vázquez Mota y Gabriel Cuadri de la Torre 17.98%
• Enrique Peña Nieto 16.85%
El periódico reforma ofrece lo siguiente:
• Gabriel Cuadri de la Torre 7.4%
• Josefina Vázquez Mota 6.7%
• Andrés Manuel López Obrador 6.2%
• Enrique Peña Nieto 5.6%
El periódico Universal ofreció los siguientes datos:
• Enrique Peña Nieto 31.6%
• Andrés Manuel López Obrador 20.8%
• Gabriel Cuadri de la Torre 18.4%
• Josefina Vázquez Mota 17.3%
Con esos datos, pienso que el gran perdedor en el debate fue el priista Enrique Peña Nieto, a quien María de las Heras y reforma lo ubican en el último sitio, a excepción del periódico El Universal, que lo ubicó en el primer sitio.
Si vemos las cosas de manera fría y tomando en cuenta dichos resultados y la posición que cada uno tiene en ellos, Andrés Manuel López Obrador habría sido el ganador, por ocupar en una ocasión el primer sitio, el segundo y el tercero también, aunque habría un empate técnico con Josefina Vázquez Mota, quien en dichas encuestas dos veces el segundo lugar, aunque El Universal la ubicó en el último sitio.
A Gabriel Cuadri de la Torre, a pesar de que Reforma lo ubicó en el primer sitio, y El Universal y María de las Heras en el segundo en el tercero y segundo lugar respectivamente, sus posibilidades de ganar las elecciones del uno de julio son prácticamente nulas. Así están las cosas.
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Hasta mañana
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