
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La inseguridad y la violencia que se vive en esta ciudad, han impactado a sus habitantes, quienes sufren de estrés postraumático al haber sido víctimas de un secuestro, haberlo presenciado o estar en medio de una balacera, señalaron por separado las psicólogas Guadalupe Caballero y Elsa Patricia Delgado Oviedo, titulares del área en la Secretaría de Salud y el sistema DIF, respectivamente.
En ambas dependencias, las especialistas coinciden en que las consultas se dispararon de enero a abril hasta en un 100%, y que los síntomas y efectos en las personas que acuden con ellas son estrés postraumático, depresión, y un alto grado de violencia intrafamiliar que conlleva a la separación de parejas e incluso, al abuso sexual dentro del hogar.
El 50% de la consulta es por estrés en la SS, y aumentó en el DIF
Como ejemplo, dice la psicóloga de la Jurisdicción Sanitaria de la SS, que durante abril, de un promedio de 300 consultas, 120 fueron atendidas con síntomas de depresión y estrés postraumático, entre ellos 45 menores con problemas y trastornos de la infancia.
La mayoría de los pacientes, de acuerdo a Caballero, sufrieron algún acto delictivo o de violencia, o fueron testigos de alguno, por lo que sufren trastornos que ameritan de una atención especializada y posiblemente de un tratamiento.
“La mayoría de ellos han participado en algo relacionado con la inseguridad, ya sea en un asalto o fueron asaltados. Son personas que están muy al pendiente de las noticias y se preocupan mucho de no ser víctimas de la inseguridad por lo que les genera mucha ansiedad el pensar que les puede ocurrir algo”, expresó la especialista.
Dijo que en ese mes 34 mujeres y 12 hombres acudieron con ella a consulta por padecer evidentes síntomas ansiedad y de estrés, por lo que fue necesario un tratamiento específico; otras 20 mujeres y 9 hombres consultaron a la psicóloga por padecer síntomas de estrés postraumático.
Pero destacó que lo más impactante de la situación generada por la inseguridad, son sus secuelas en los niños, ya que en abril fueron llevados por sus padres a tratamiento 26 niños y 19 niñas de 5 a 15 años de edad con serios problemas emocionales que afectaron su comportamiento y su rendimiento en las escuelas.
Pero en el sistema DIF la cantidad de atenciones psicológicas también aumentó de manera considerable de enero a abril; el factor que las disparó fue la violencia y la inseguridad, afirmó la psicóloga Elsa Patricia.
Dijo que en enero acudieron a consulta psicológica 13 personas con evidentes síntomas de estrés postraumático, al haber sido víctimas o uno de sus familiares, de algún secuestro o delito violento, cifra que se elevó a 43 en abril.
Asimismo, durante enero fueron consultadas 30 parejas por los mismos motivos, mientras que en abril aumentó a 41, por lo que en el primer mes del año se crearon 74 historias clínicas aplicadas de este tipo, para subir a 84 el mes pasado, y lo destacado es que cada vez son más los hombres que acuden a las terapias.
“A veces los adultos comentan en voz alta algunos temas de inseguridad, los que retoman los niños y los magnifican y les ocasiona mucha ansiedad, y es por eso tan grande el número de niños con este tipo de problemas”, expresó la psicóloga de la SS.
Aunque reconoció que algunos de esos niños que padecen trastornos postraumáticos pudieron ser víctimas o ser observadores de algún delito, por lo que se vuelven temerosos, con problemas para dormir y para la alimentación, y de allí surgen enfermedades gastrointestinales y neurológicas.
Esta cantidad de consultas es mayor que la del año pasado, y ello se refleja en el incremento de pacientes que acuden a las consultas privadas con especialistas.
Son tres psicólogas las que atienden a las personas que acuden por tratamiento de las 08:00 a las 15:00 horas de lunes a viernes, para atender entre 10 y 12 personas al día, por lo que invita a la población que padezca este tipo de trastornos, acuda al módulo de atención que Caballero dirige desde hace varios años.
El estrés postraumático, causa principal de la inseguridad
Pero las secuelas ocasionadas por la inseguridad no terminan en estrés, ya que a la par de ello también se incrementaron los casos de violencia intrafamiliar y divorcios, debido a que este tipo de problemas en vez de canalizarlos con algún especialista, fueron minimizados.
“El aumento que vemos es por la situación de violencia que se vive en la ciudad, y son situaciones en las que las personas o algún familiar han sido privadas de su libertad, y al no saber nada de ellos acuden aquí con serios síntomas trastornos postraumáticos muy claros”, explicó.
Dijo que luego de sufrir un hecho violento, las personas tienen como síntomas de estrés, fuertes palpitaciones, temblores, sudoración excesiva, insomnio y dificultad para tranquilizarse porque experimentan mucho miedo que les impide concentrase.
“Llega un momento en que las personas se aíslan por completo por temor a que les vuelva a ocurrir lo que ya les pasó, y es un síntoma de ansiedad que puede llegar a una fobia que las puede convertir en factor incapacitante, y tenemos ya muchos pacientes con esas características”, expresó.
Aunque algunos de los casos tratados por la psicóloga no han sido víctimas de secuestro, sí han estado atrapados durante una balacera, lo que dispara los síntomas por sentirse muy vulnerables, y las patologías derivadas de la inseguridad se observan en todos los niveles sociales.
Personas económicamente muy productivas, al ser afectadas por la violencia, de manera repentina dejan de serlo a la par con el incremento de la violencia en la ciudad y en todo el país, lo que además genera más violencia dentro de los hogares.
“En las familias aumentó también la violencia, porque quien sufrió la violencia minimiza el evento y crece el problema porque no se le da la importancia a ese suceso, y puede ocasionar el estrés postraumático porque no hubo salida a esa emoción”, explicó.
Por ello es que en el DIF se programa un taller vivencial entre niños y adultos que hayan sido víctimas de algún delito o hecho violento, con la finalidad de evaluar los síntomas en cada uno de los participantes, y prevenir que se convierta en un trastorno a través de la información de los síntomas más importantes y sacar las emociones contenidas.
“Queremos que la gente conozca esto y que le de todo el apoyo a las víctimas, porque si se deja así, la ansiedad crece y se manifiesta más fuerte, porque si el adulto manifiesta su miedo, los hijos harán lo mismo, señaló.
Las cinco psicólogas que atienden a estas personas en el DIF, les ofrecen las herramientas necesarias a sus pacientes, para que en caso de volver a vivir situaciones, similares, sepan afrontarlas con tranquilidad, y aprendan a controlar sus emociones.


