

Victoria, Tamaulipas.- Hoy como hace 84 años los maestros de México en general y de Tamaulipas en particular conmemoran su Día.
Estadísticamente en la geografía estatal son 50 mil 793 los trabajadores de la educación, mismos que tienen en sus manos el presente y el futuro de 949 mil 264 estudiantes, en seis mil 279 planteles, en los cuales en el nivel especial se encuentran poco más de 19 mil menores; en educación inicial 10, 990; preescolar, 117 mil 349; primaria 407 mil 708; secundaria 165 mil 261; bachillerato 108, 414; profesional medio 10 mil 628, mientras que en el nivel superior 109 mil 777 jóvenes.
Para la maestra María del Carmen Lerma Martínez, con el aval de 19 años de docente, en los cuales recorrió poblados y rancherías con la vocación educativa tatuada en el ánimo:
“Todavía me acuerdo del Ejido San Juan y el Ranchito, del Ejido Nueva Apolonia y de otros lugares en donde como maestra dí el mejor de mis esfuerzos atendiendo a niños y formando ciudadanos, soy una convencida que el magisterio es un apostolado en donde la vocación de servicio es determinante porque sin ella, solo vemos al magisterio como una fuente de trabajo y es ahí en donde pierde la educación”.
La maestra considera que la vida del maestro ha ido en detrimento, llegando al grado de que muchos de ellos tienen que complementar con otro oficio su sobrevivencia.
Recuerda que en antaño el maestro tenía un mejor nivel de vida:
“Pero ahora ya todo cambio, estando en un país en crisis, no escapamos de la necesidad, así que al salir del aula, muchos tienen que ponerse la camiseta de otro trabajo u otro oficio, ya que con lo que ganamos muchas veces no alcanzamos a cubrir ni los gastos indispensables”.
Marca:
“Si a esto le agregamos que a nivel sociedad falta revalorar la función de los maestros, la situación se complica, porque en las escuelas muchas veces los padres nos ven como los responsables absolutos de la formación de sus hijos y pasan por alto que la educación es un compromiso compartido”.
Agrega que con todo y que se enfrentan a situaciones adversas, el ser maestro es una bendición que se debe revalorar en lo personal y en lo colectivo.
La también maestra de Educación primaria Zoila Martínez, de la Escuela República de México, desde hace 24 años, este es un día especial:
“Soy orgullosamente maestra, porque el solo hecho de tener en mis manos la formación de los niños, de ver su carita aprendiendo a leer y a escribir, son motivo más que suficiente para decir que si volviera a nacer tendría la misma profesión, lo le hace que el sueldo no alcance, que a veces las jornadas son agotadoras, pero al final del día, el ser maestra es un oficio de vida”.
Igual piensa el profesor Miguel Angel Banda, de la Escuela Secundaria “Eleno Aguilar Castillo· del Ejido la Presa:
“Yo puedo decir con la frente en alto que soy, orgullosamente maestro de formación y de vocación, son 27 años dedicados a la enseñanza y el compromiso de educar cada nuevo día se renueva, al ver la cara de los muchachos esperando el conocimiento, hay algunos inquietos, otros no tanto, pero precisamente ahí es donde se necesita la pedagogía suficiente para sacarlos adelante, sobre todo en la secundaria, que es una etapa de formación”.
Afirma que hay muchas críticas contra los maestros, pero en el día a día hay muchos que como el, le ponen el corazón a la profesión:
“Para uno como maestro del área rural el compromiso es doble, hay que darles el conocimiento que nos marca el plan de estudios pero a la vez involucrarnos en la comunidad, por ejemplo sábados y domingos aunque sean días libres, nos venimos a hacer la fatiga para tener la escuela limpia, la mejor paga es ver en la misma dinámica a los alumnos, a los padres de familia”.
Para el, este compromiso social no debe perderse entre los maestros:
“Desde siempre los maestros hemos sido participativos en cuanto al desarrollo de nuestras comunidades, así que esto no debe perderse”.
Por su parte el maestro, Paulino Galaviz, Director de la Secundaria Siete de esta capital, quien a sido precursor del compromiso social de los maestros, ya que en su momento fue hasta el centro del país, a gestionar la ampliación de la escuela en la que trabajaba en su natal Jiménez:
“Ante todo no se debe olvidar que como educadores tenemos en nuestras manos el destino de niños y jóvenes, me acuerdo tocando puertas en México para que en Jiménez se tuviera una escuela digna, se consiguió porque hay respeto para el maestro de la escuela pública que asume el compromiso social con la educación”.
El maestro Galaviz agrega que la educación es y seguirá siendo la base con la que se construye una sociedad más justa y equitativa.
En este mismo sentido el maestro Darío Martínez Osuna, con casi 40 años dedicado a la enseñanza de la oratoria a niños y jóvenes, es un fiel ejemplo de lo que en lo ideal debe ser un maestro.
Con el aval que le da su probada vocación de enseñanza opina que esta tiene muchas asignaturas pendientes.
-En primer lugar debemos instruir al joven o al niño, pero también lo debemos de educar en un desarrollo integral, eso debe corresponderle a la educación, entonces tenemos que escarbarle a la vocación, porque la educación es todo; un pueblo que es grande es un pueblo que es educado , un pueblo que camina a la barbarie es porque ha hecho caso omiso a la educación.
Los grandes movimientos sociales, las grandes transformaciones las ha hecho la educación, por eso debemos aportarle.
Martínez Osuna es director y forjador de nuevos valores en su escuela de oratoria ubicada en el auditorio “Ing. Marte R. Gómez” de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesino de Tamaulipas, en donde cada sábado refrenda su compromiso con la enseñanza.
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