Óptica/Gastón Monge *¡Cínicos!

Aunque muchos maestros dedicados a esa noble labor que es la de enseñar, sí se dedican de lleno y por entero a la difícil tarea de educar, instruir, formar y hacer de los estudiantes de primaria y secundaria hombres de bien para que en el futuro respondan con aplomo a los retos que les ponga de frente la vida, debo decir que una inmensa, sí, inmensa cantidad de sujetos que se dicen mentores, ofenden el sentido común de la sociedad al ser parásitos de un sistema que les permite vivir a expensas del sistema de enseñanza/aprendizaje.
Cuando un maestro es dedicado y le gusta esa labor de campesino de la pizarra, que trabaja y trabaja la tierra hasta hacerla producir, a sus alumnos nunca se les olvidan sus nombres, y por el contrario, los recuerdan como un tributo a su memoria, cuando fallecen o se encuentran en el retiro.
No puedo decir lo mismo de aquellos que viven al amparo de un sindicato corrupto que les permite faltar a sus compromisos cuantas veces lo deseen, y que sin recato alguno, dicen que lo hacen porque se trata de una conquista sindical.
¿Cuándo se ha visto que la corrupción, el engaño, el vituperio y el abuso sean catalogadas como conquistas sindicales? ¿Cuándo hemos visto que por faltar a labores en una empresa, ser irresponsable en otra, practicar la corrupción o ser simulador del engaño, sean premiadas e incluso recompensadas?
Creo que muchos de los maestros que se dicen serlo y que en el Día del Maestro festejaron su día porque consideran que lo merecen, no son más que sujetos hipócritas y vividores que confunden las verdaderas luchas sindicales de antaño, con los movimientos en pro del abuso y el desacato a la educación en un país sumido en la indolencia educativa, gracias a ese tipo de maestros holgazanes que buscan en las lides sindicales, el amparo a sus tropelías.
Con sumo descaro, los maestros dicen que los súper puentes que desde inicio de cada año escolar inician con dos y más días de descanso, gracias a las conquistas que su sindicato les ha concedido a cambio de seguirlo manteniendo, para que de manera recíproca los siga manteniendo a ellos, sí completarán el año escolar de 200 días.
Cómo es posible que digan eso cuando tan solo en los primero 15 días de mayo ya faltaron a sus labores 7 preciosos días, sin contar los dos sábados y dos domingos, que a los alumnos les estarán faltando en su formación académica.
Sabemos bien usted y yo, amigo lector, que los maestros nunca recuperarán ese tiempo perdido de manera miserable, porque nunca hemos visto que un maestro diga a sus alumnos que extenderá sus clases una o dos horas después del horario, o que los sábados y domingos les dedicará a sus alumnos dos horas para recuperar ese tiempo, o que tal vez irán a sus domicilios para aprovechar los fines de semana y enseñarles lo que nunca se verá en el calendario en las horas normales de clases.
Pero como dije al inicio, no todos los maestros son vividores del sistema educativo. Hay muchos que con honor han vivido y viven por la educación, no de la educación, y los vemos por ahí, modestos, no molestos, contentos y satisfechos de su tarea por estar construyendo con un granito de arena, el futuro mediato de este país que se desmorona.
Y es que en Tamaulipas el maestro Arnulfo Rodríguez es el artífice de gran parte del fracaso en la educación. Seguramente nunca leyó los libros de Paulo Freire, y si lo hizo de seguro le dio indigestión porque la educación nunca la podrá entender como artífice de la revolución (del pensamiento).
Ya lo dijo también Jean Piaget en sus teorías sobre el desarrollo del conocimiento del niño, el que debe pasar por varias etapas de desarrollo antes de llegar a la edad adulta, cosa que los maestros tradicionales no entienden y acartonan al niño en un muro de conocimientos que los limita.
Así ocurre en esta ciudad. El proceso de enseñanza/aprendizaje no funciona porque el sistema educativo gira en torno a las necesidades de un sindicato corrupto, y no se rige por las necesidades de los alumnos ni de la sociedad.
Y aún así tienen el descaro esos maestros de pedir un aumento a sus salarios, el que será ya del 4.5% además del 1.5 de prestaciones. En verdad que es un descaro y un acto de cinismo exigir y no cumplir.

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En materia de política, las campañas de los candidatos que buscan la diputación federal, siguen igual de frías porque no prenden al electorado, el que es tan indiferente a ellos, que pasan de largo cuando se les ve en diferentes rumbos de la ciudad.
No sé qué es lo que en realidad ocurre. Si no les han autorizado más presupuesto, si tienen miedo de salir a la calle, o si el calor los debilita mucho.
Y digo eso porque la verdad, los partidos políticos en campaña parece que trabajan para que nadie se entere de que existen, ya que no hacen conferencias de prensa, y cuando las hacen, casi nadie se entera, como es el caso de Partido Verde, cuyos candidatos a diputada federal y a senador, estuvieron en la ciudad con más pena que gloria, porque carentes de propuestas, dejaron más dudas que respuestas.
Pero en fin, esta anomia social en franco crecimiento, puede terminar en un claro hastío de la sociedad, lo que a mi juicio le conviene más al PRI que al resto de los partidos. Analice usted porque razón.
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El gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú está muy molesto, y no le falta razón. El gobierno federal le retiró mil millones de pesos que servían para el subsidio de varios programas encaminados a mejorar la educación, el desarrollo agropecuario y la infraestructura social, por lo que tendrá que hacer uso de sus propios recursos para hacerle frente a esas necesidades.
Pero eso sí, no pedirá un centavo más a la federación como crédito para salir adelante, lo que me parece justo y además muy inteligente del mandatario, ya que eso significaría endeudar más a la entidad, con los problemas financieros que ya han salido a flote en otros estados.
Egidio tiene ganas de hacer bien las cosas, dejémosle que las haga, porque si las hace bien los tamaulipecos se lo agradeceremos, pero si no, se lo reprocharemos.
Y es que el disgusto del gobernador no es para menos. La federación le retiró 62 millones al rubro educativo integrado en diversos programas vigentes, 167 al Fondo para la Infraestructura Social, y otros 250 millones al campo.
Con ese panorama, Egidio se comprometió a no adelgazar el presupuesto de los municipios, y afrontar con aplomo el reto, el que pienso que deberá resolver con aplomo, ya que de ello dependerá el desarrollo inmediato de nuestro estado.

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Hasta mañana
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